Buscar profesionales

Categoría: Investigative Ophthalmology & Visual Science (IOVS): Miguel Cordero

9 febrero, 2016

Invest Ophthalmol Vis Sci. 2016 Feb 1;57(2):404-11. doi: 10.1167/iovs.15-17906.

Bollemeijer JG1, Wieringa WG2, Missotten TO3, Meenken I4, Ten Dam-van Loon NH5, Rothova A6, Los LI2

 

Resumen

Aunque en el momento actual la sífilis es una patología poco frecuente, las dificultades diagnósticas que supone y la amplia variedad de regímenes de tratamiento empleados hacen interesantes las series de casos retrospectivas.

En esta revisión fueron incluidos 139 ojos con diagnóstico serológico confirmado, que procedían de 5 centros holandeses de nivel terciario durante un periodo de 30 años.

Se aplicó la batería de pruebas correspondientes a uveítis de causa desconocida, ajustada en función de los datos clínicos de presentación. Registraron los datos demográficos, serológicos y clínicos (según la nomenclatura SUN) al inicio, al mes y 6 meses del diagnóstico.

Respecto a las pautas de tratamiento dividieron a los pacientes en grupos considerando el tiempo que transcurrió hasta el inicio de la terapia. También anotaron los tratamientos adyuvantes con corticosteroides (por distintas vías) e inmunosupresores.

La mayoría de los casos eran varones con uveítis bilateral. Tras haber confirmado 85 pacientes mediante test específicos se realizaron test no específicos, que resultaron positivos en un 81%.

La punción lumbar se había obtenido en un 73% de los pacientes y había resultado positiva en el 58% de las muestras para los test específicos y en el 39% para los no específicos. El 36% de los casos presentaban una coinfección por VIH, y casi la mitad de ellos lo desconocía.

Los pacientes con uveítis posterior o panuveítis mostraban alteraciones a nivel del nervio óptico y vitritis que justificaban agudezas visuales más bajas y mayor afectación campimétrica.

Todos los grupos mejoraron su agudeza visual durante el seguimiento, pero el progreso solo fue estadísticamente significativo en los que recibieron tratamiento intravenoso. El 80% de los pacientes recibieron tratamientos coadyuvantes, pero su agudeza visual final no fue significativamente mejor.

El 14% de las uveítis se cronificaron, pero no se identificó ningún factor asociado a esta evolución.

Por el contrario, aquellas que comenzaron tratamiento más tarde sí conseguían peor agudeza visual.

 

Comentario

En esta serie tan larga todos los ojos mejoraron con el tratamiento, aunque se identificaron factores pronósticos desfavorables para el resultado visual final: el retraso en el inicio del tratamiento y una peor agudeza visual de partida, que era atribuible a un daño estructural basal

Las distintas opciones terapéuticas no supusieron diferencias en el resultado final. Los corticoides permitieron que las uveítis más severas (con peor agudeza visual inicial) alcanzaran cifras de visión similares al final del periodo de seguimiento. Por ello los autores recomiendan añadir corticoides en todos los casos, pero una vez establecido el tratamiento antibiótico.

La coinfección por VIH no supuso un peor pronóstico visual en esta revisión, ni tampoco existía una mayor proporción de uveítis posteriores y panuveítis. La contraposición con estudios previos puede deberse a la instauración de la terapia antirretroviral de alta eficacia, que ahora permite tratar a estos pacientes como inmunocompetentes.

La evaluación de los títulos de VDRL no resultó útil en esta serie, puesto que no resultó diferente en los VIH positivos (como habían sugerido otros autores), no predijo una peor agudeza visual final en los títulos más elevados y tampoco se asoció con la cronificación del proceso.

 

Conclusiones

Las uveítis asociadas a enfermedad sifilítica se caracterizan por una clínica muy heterogénea que muchas veces dificulta el diagnóstico. Un diagnóstico precoz y tratamiento adecuado puede resultar crucial para lograr un éxito completo, anatómico y funcional.

Esther Rodríguez Domingo
Servicio de Oftalmología
Complejo Asistencial Universitario de León

11 enero, 2016

Autores

Asai T1, Ikuno Y1, Akiba M2, Kikawa T2, Usui S1, Nishida K1.

Invest Ophthalmol Vis Sci. 2016 Jan 1;57(1):137-44. doi: 10.1167/iovs.15-17510.

 

Resumen

Los pacientes miopes se encuentran predispuestos a padecer glaucoma, probablemente por los cambios morfológicos derivados de la mayor longitud de su globo ocular. Se ha documentado una inclinación del nervio óptico proporcional al grado de miopía, y que además genera una atrofia peripapilar que progresa de forma paralela.

La tomografía Swept Source (SS-OCT) permite la reconstrucción de la región peripapilar, para conocer mejor dichas alteraciones y aplicarlas al diagnóstico clínico.

Se realizó un estudio retrospectivo en pacientes con miopía elevada, excluyendo glaucomatosos y tomando únicamente un ojo por sujeto. Ninguno presentaban patología concomitante y se excluyó a aquellos en los que no pudieron obtenerse imágenes de suficiente calidad.

El disco óptico se dividió en 24 sectores de 15 grados (apareados por oposición) y se midió el grosor coroideo en cada uno de ellos. A continuación se calculó la posición de la línea de epitelio pigmentario de la retina (EPR) en cada sector respecto al eje vertical.

El índice de inclinación (PTI) se obtuvo restando de la altura media del EPR la altura de cada sector. Los valores negativos suponían una posición posterior y los positivos una posición anterior. Para estimar el estafiloma se usó el mismo método que en estudios anteriores, es decir, se midió respecto a la línea de EPR 3 mm a cada lado de la fóvea.

Además se realizó fotografía en color, que fue analizada digitalmente para calcular el índice de ovalidad (OI) como el cociente entre los diámetros mayor y menor. El grado de torsión era definido como el ángulo entre la línea vertical y el diámetro máximo. Por último se cuantificaron las zonas de atrofia peripapilar alfa y beta.

El índice de inclinación más bajo se obtuvo en los sectores ínfero-temporales en un 77% de los ojos, con una buena reproducibilidad en las medidas. Este parámetro se correlacionaba significativamente con el índice de ovalidad (excepto en los sectores supero-temporales) pero no así con el grado de torsión.

Además tanto el PTI como el OI presentaron correlación significativa con la edad, el grosor coroideo, el área de atrofia peripapilar y el grado de estafiloma. Sin embargo, el grado de torsión solo presentó correlación en el sector súpero-temporal.

Comentario

La inserción oblicua de la cabeza del nervio óptico en los miopes puede justificar su patología. Hasta ahora el índice de ovalidad tenía en cuenta este hecho, aunque no permitía la estimación tridimensional. Además, el mayor tamaño de la papila en esta cohorte debe ser considerado en la valoración.

El PTI es un nuevo parámetro con una reproducibilidad excelente en casi todos los sectores, sobre todo cuando se compara con la medida de la capa de fibras nerviosas de la retina en el área nasal, que resultaba poco coherente entre las distintas tomas.

Las medidas obtenidas de PTI permitirían una buena estimación, puesto que todos los sectores se correlacionan bien con los parámetros previos, si bien en el eje de mayor inclinación lo hacen con el índice de ovalidad y en el de menor inclinación con el índice de torsión.

En coherencia con los estudios previos los sectores con mayor índice de inclinación son los que presentaban menores grosores coroideos y mayor atrofia. Por lo tanto podemos confirmar que el estafiloma miópico induce atrofia peripapilar.

 

Conclusiones

La tecnología swept-source en las OCT tiene múltiples utilidades. Este trabajo es un claro ejemplo en pacientes complicados como son los miopes magnos, donde la inclinación papilar puede correlacionar con otros de los hallazgos comunes en estos pacientes.

 

Esther Rodríguez Domingo
Servicio de Oftalmología
Complejo asistencial universitario de león

22 diciembre, 2015

Autores

Sriram P, Klistorner A, Graham S, Grigg J, Arvind H

Optimizing the Detection of Preperimetric Glaucoma by Combining Structural and Functional Tests

Invest Ophthalmol Vis Sci. 2015 Dec 1; 56(13): 7794-7800. doi: 10.1167/iovs.15-16721.

La pérdida neuronal en el glaucoma es anterior a lo reflejado por los potenciales de acción. Por ello, se han desarrollado múltiples pruebas para revelar el daño.

Resumen

Se seleccionaron pacientes con papilas alteradas pero con campos visuales repetidamente normales y voluntarios sanos. Los signos patológicos considerados fueron muescas en el anillo, asimetría entre discos (siendo las papilas de tamaño similar) o alteraciones de la regla ISNT en las fotografías estereoscópicas.

Como pruebas complementarias se evaluaron la perimetría de onda corta y de doble frecuencia, OCT Spectralis y HRT.

Además, se añadieron los potenciales evocados visuales multifocales con estimulación acromática de bajo contraste (low LLA mfPEV), según lo establecido por los mismos autores en artículos previos. Se tomó como anormal solo el ojo cuyo potencial de acción resultara de menor amplitud por motivos estadísticos.

Entre todas las pruebas realizadas la mayor sensibilidad para diagnosticar glaucoma preperimétrico se obtuvo en HRT y LLA mfVEP. La nueva estrategia resultó menos específica que la OCT.

La combinación de varios tests arrojó mejores resultados en cuanto a la sensibilidad, siendo la mejor pareja HRT con LLA mfVEP. Sin embargo, también se redujo la especificidad en el diagnóstico.

Asumiendo una prevalencia de disco sospechoso en el 40% de los remitidos a consultas el mejor valor predictivo positivo fue para OCT, y el mejor valor predictivo negativo fue similar en HRT y LLA mfVEP.

Comentario

Las estrategias azul-amarillo en los potenciales evocados visuales ya habían demostrado una buena identificación de los glaucomas preperimétricos. Los mismos autores han diseñado posteriormente los potenciales con estímulo acromático de bajo contraste.

Esta prueba estimula las vías magnocelulares, que suponen únicamente el 20% de las células ganglionares. La falta de redundancia en dichas vías permite la detección precoz de escotomas, a pesar de que el daño sea aún mínimo.

El hecho de que en este estudio solo se haya incluido el ojo más dañado (aunque habitualmente ambos estén afectados de forma asimétrica) potencia su poder diagnóstico, puesto que se excluyeron ojos que también habrían sido detectados como patológicos.

En líneas generales las pruebas estructurales resultan más objetivas, pero las funcionales son más definitorias de diagnóstico acertado. Por lo tanto, la buena sensibilidad de este nuevo método, sobre todo al combinarlo con HRT, permite su uso como prueba de screening.

Conclusiones

El diagnóstico precoz del glaucoma es tremendamente difícil, y este trabajo puede aportar un nuevo y esclarecedor enfoque

AUTOR
Esther Rodríguez Domingo
Servicio de Oftalmología del CAULE

2 noviembre, 2015

Autores:

Bande MF, Santiago M, Mera P, Piulats JM, Blanco MJ, Rodríguez-Álvarez MX, Capeans C, Piñeiro A, Pardo M

 

Las metástasis hepáticas son la principal causa de muerte en los melanomas de úvea, pero son difíciles de detectar hasta estadios avanzados. Por ello,  disponer de un arma diagnóstica que no requiera la extracción de tejido sería de gran utilidad.

Resumen

Los pacientes fueron divididos en cuatro grupos: nevus coroideos; pacientes con melanoma de úvea antes de ser tratados; pacientes previamente tratados con braquiterapia o enucleados que llevaban 10 años libres de enfermedad; y  finalmente pacientes que habían desarrollado metástasis hepáticas.  El grupo control se constituyó apareando por sexo y edad.

Se realizó exploración completa (poniendo especial énfasis en los signos sugestivos de malignización)  y ecografía BMU con medida de las dimensiones de la lesión coroidea.  Mediante técnica ELISA se detectó y cuantificó en sangre ME20-S, un autoantígeno que se sobreexpresa en melanocitos  anómalos.

Para el estudio de extensión se obtuvo perfil hepático en sangre y se solicitó ecografía abdominal. En caso de objetivarse alteración en el hígado se completó con resonancia magnética.

 

Tanto el grosor medio de la lesión como su diámetro basal medio fueron mayores en los afectados, con progresión creciente según su situación clínica.  En el grupo de pacientes antes de ser tratados, aquellos con mayor grosor y diámetro resultaron ser los finalmente enucleados.

Los niveles de ME20-S  resultaron más altos en en pacientes antes de tratar (de forma proporcional al estadio) y en pacientes con metástasis. Las cifras fueron proporcionales al grosor del tumor y más altas en aquellos con factores de riesgo de extensión. Sin embargo, los factores de riesgo de malignización de las lesiones pigmentadas no se relacionaban con niveles elevados de la glicoproteína.

 

 

 

Comentario

La identificación de proteínas específicas de los melanomas uveales podría permitir su aplicación como biomarcadores en suero para el seguimiento y la valoración pronóstica.

La forma soluble de una glicoproteía asociada a los melanomas, usada como diana terapéutica en los  de localización cutánea,  parece presentar en estudios  preliminares una clara correlación positiva con el grosor de las lesiones tumorales en coroides.

Conclusión

Aunque todavía son resultados preliminares que requieren ser corroborados en estudios mayores, se trata de un notable avance en el manejo de estos pacientes que puede suponer una clara mejora en el diagnóstico y monitorización de esta enfermedad.

 

 

AUTOR:

Esther Rodríguez Domingo

Oftalmóloga del Complejo Asistencial Universitario de León

26 octubre, 2015

Autores:

Cruzat A, Schrems WA, Schrems-Hoesl LM, Cavalcanti BM, Baniasadi N, Witkin D, Pavan-Langston D, Dana R, Hamrah P.

 

La reciente aparición de la microscopía confocal in vivo ha hecho posible la estandarización de la inflamación corneal. De la misma manera pueden estudiarse los cambios producidos tras un episodio de queratitis.

Con una aproximación comparable a la histología esta técnica distingue las capas de la córnea y sus tipos celulares, incluyendo las células de estirpe inmune por su morfología dendritiforme.

 

Resumen

Para la realización de este estudio fueron reclutados pacientes afectos de queratitis microbiana de distintas etiologías y se estudió tanto su ojo afecto como el sano. Como controles se tomó a voluntarios sin patología corneal y un grupo control adicional de usuarios de lentes de contacto.

Se realizó exploración completa y estesiometría mediante monofilamento retráctil. La microscopía confocal fue adquirida mediante tomógrafo Heidelberg en la zona central de la córnea y posteriormente analizada por observadores enmascarados. Cuantificaron las células dendritiformes y el plexo corneal subbasal (longitud, número de ramas y densidad)

 

Los pacientes con queratitis bacteriana, fúngica y por Acanthamoeba presentaban un aumento de células dendritiformes en ambos ojos respecto a ambos grupos control.  No se hallaron diferencias según las etiologías.

El plexo nervioso estaba disminuido en los ojos contralaterales de los pacientes respecto a los controles, siendo proporcional al grado de gravedad  de la queratitis. Los ojos afectos presentaban alteraciones más marcadas , sin diferencias destacables entre las etiologías.

Estos dos parámetros presentaron correlación, es decir, a mayor cantidad de células dentritiformes menor longitud total del plexo nervioso.

La disminución de sensibilidad tenía buena correlación con la reducción del plexo en el grupo de pacientes.  En los ojos contralaterales estaba reducida, pero no presentó significación estadística, probablemente por su menor severidad.

 

Comentario

Distintos estudios han demostrado alteraciones en el plexo nervioso corneal de ambos ojos tras una patología unilateral. Este artículo apunta en esta misma dirección y  además identifica células de estirpe inmunológica en el ojo sano, aunque solo lo hace por métodos morfológicos y no fenotípicos.

Patogénicamente la liberación de neuropéptidos desde los nociceptores,  desencadenanaría  una inflamación neurogénica, con alteración vascular y respuesta inmune causante de los efectos bilaterales.

Las alteraciones previas a la infección no justificaban los hallazgos,  porque el grupo de usuarios de lentes de contacto no presentó cambios significativos.

Sin embargo, debemos cuestionar la validez del uso del ojo contralateral como control en los ensayos clínicos, dado que puede estar alterado por una respuesta simpática subclínica.

Conclusión

Estos hallazgos sugieren que la respuesta inmunológica desencadenada ante una queratitis implica también mecanismos y vías sistpueden afectar al ojo adelfo.dríos ino como ya se ha comentado recientemente émicas que pueden afectar al ojo adelfo.

 

AUTOR:

Esther Rodríguez Domingo

Oftalmóloga del Complejo Asistencial Universitario de León

26 septiembre, 2015

Autores:

Rho S, Sung Y, Ma KT, Rho SH, Kim CY

 

La Válvula de Ahmed es un dispositivo usado cada vez en más indicaciones, entre otros motivos por las pocas complicaciones que genera.

Entre ellas la más frecuente es la fase hipertensiva, que suele producirse entre el primer y tercer mes tras la cirugía. Con intención de reducir esta fase se propone la colocación de matrices de colágeno biodegradables (implante Ologen) que mantendrían el efecto hipotensor de la válvula durante más tiempo.

 

Resumen

Se planteó un estudio prospectivo sobre glaucomas refractarios, es decir, bajo tratamiento tópico máximo, pero no intervenidos quirúrgicamente.

La cirugía se realizó de la manera reglada, y se añadió en el grupo de experimentación el implante de colágeno suturado con polipropileno sobre el plato de la válvula.  El tratamiento y seguimento postoperatorio fue el standard, tomando las medidas oportunas en caso de complicaciones precoces.

Los objetivos marcados fueron la reducción de la presión intraocular (PIO)  sin medicaciones añadidas, estableciéndose dos puntos de corte . Se consideró que existía una fase hipertensiva cuando la PIO se mantuvo por encima de los límites durante 2 visitas consecutivas entre los meses 1 y 3.

La ampolla de filtración fue medida mediante OCT Spectralis en los días 1, 30 y 180.

Los resultados  globales alcanzados fueron más satisfactorios en el grupo con implante Ologen, para ambos puntos de corte de la PIO.  Además, en dicho grupo la frecuencia de fase hipertensiva fue menor.

La matriz de colágeno se mantuvo visible en OCT entre 1 y 2 meses y se constataron cambios progresivos en la pared de la ampolla. Se produjo un aumento de  su grosor (mayor que en el grupo control) a medida que perdía transparencia y se borraban sus límites.

 

Comentario

El éxito del implante de la Válvula de Ahmed depende de que la ampolla formada mantenga el volumen apropiado. Según estos resultados, se postula que la estructura porosa de Ologen retendría agua y ayudaría a formar ampollas de mayor tamaño durante la fase crítica para el éxito de la intervención,

 

Por otro lado, hasta ahora habían resultado ser más eficaces aquellas ampollas con paredes finas y poco fibrosas, probablemente por permitir un mayor flujo de salida de humor acuoso.

 

Sin embargo, en el grupo con Ologen el grosor de la pared de la ampolla aumentó a lo largo del seguimiento y aun así los resultados fueron positivos. La menor dependencia de colirios puede deberse a que  la matriz de colágeno evita la encapsulación de la válvula por material cicatricial, condicionando una mejor biomecánica de la pared de la ampolla.

Conclusión

El uso adicional de matrices de colageno puede implementar de forma significativa el éxito quirúrgico en pacientes a los que se implanta una válvula de Ahmed.

 

 

AUTOR:

Esther Rodríguez Domingo

Oftalmóloga del Complejo Asistencial Universitario de León

26 agosto, 2015

Autores:

Zhu XJ, Wolff D, Zhang KK, He WW, Sun XH, Lu Y, Zhou P.

 

A la hora de evaluar un procedimiento habitual y cada vez más seguro como la cirugía de catarata se observó que en el segundo ojo, bajo anestesia tópica,  habitualmente los pacientes referían más dolor.

Para no centrarse únicamente en los aspectos psicológicos, se aborda en este estudio la posibilidad de un mínimo grado de inflamación subclínica, que pueden ser confirmada mediante estudio de las citoquinas.

A semejanza de otras entidades nosológicas, como los traumatismos severos, se postula la hipótesis de una reacción simpática desencadenada tras la cirugía del primer ojo, y que puede interferir en la del segundo.

Resumen

Se seleccionaron 51 pacientes intervenidos de cirugía del segundo ojo, al mes de haberse operado el primero, ambos sin ninguna complicación. Como controles se tomaron 50 pacientes que acudieron para cirugía del primer ojo.  Ninguno de los sujetos presentaba patología concomitante.

En todos ellos se extrajo una muestra de humor acuoso a través de una paracentesis corneal tras la desinfección de la zona quirúrgica, justo antes del comienzo de la cirugía.

Se realizó análisis de 40 citoquinas en un estudio de anticuerpos mediante la técnica de sándwich, y revelado mediante tinción con fluorescencia.

Al realizar la lectura del análisis de anticuerpos se observaron diferencias en las concentraciones de IL-1ra y MCP-1 entre ambos grupos de pacientes.

Estos datos fueron validados con un segundo estudio de citoquinas en suspensión, en el que únicamente MCP-1 resultó diferente entre las tomas de primeros y segundos ojos.

 

 

Comentario

Este estudio pretende objetivar el mayor grado de inflamación en la cirugía de catarata del segundo ojo, demostrando un aumento de citoquinas relacionadas con el dolor en esos pacientes.

La tesis no había podido ser justificada con la simple observación clínica, puesto que en cualquier caso hablamos de grados de inflamación muy leves como para ser medidos. Las técnicas de análisis de anticuerpos permiten cuantificar las citoquinas en muestras muy pequeñas, lo que no era posible con técnicas de Western blot.

 

Con ello se ha demostrado el incremento de MCP-1, que actúa como mediador inflamatorio y como citoquina relacionada con el dolor en diversas patologías de este tipo. Además, la cantidad de ese mediador presentaba correlación con el grado subjetivo de dolor.

Esta respuesta Th-1 es similar a la observado en las panuveítis granulomatosas de la oftalmia simpática. Por lo tanto, estos datos iniciales podrían indicar una fisiopatología similar, aunque de mucha menor gravedad.

Conclusión

Estamos ante hallazgos que ponen de relieve que el daño tisular en un ojo genera una respuesta inflamatoria sistémica que puede afectar al ojo adelfo. Este proceso puede tener mucho interés a la hora de entender los mecanismos fisiopatológicos de las uveítis y otras enfermedades oculares.

 

 

AUTOR:

Esther Rodríguez Domingo

Oftalmóloga del Complejo Asistencial Universitario de León

26 julio, 2015

Autores:

Schur RM, Sheng L, Sahu B, Yu G, Gao S, Yu X, Maeda A, Palczewski K, Lu ZR.

 

Las enfermedades degenerativas de la retina se caracterizan por una acumulación patológica de residuos de los cromóforos de los fotorreceptores. Para el estudio de esas patologías se desarrollaron modelos animales, mediante daño inducido por luz. Las aminas primarias, como la  retinilamina,  resultaron protectoras de ese daño.

 

El ciclo natural de los fotorreceptores está mediado por canales de calcio, y la actividad de dichos canales puede ser monitorizada mediante la resonancia magnética nuclear potenciada con manganeso (MEMRI) Esta técnica ya se usa para estudiar otras vías sensoriales y otras enfermedades oftalmológicas, como el glaucoma.

 

Resumen

Cumpliendo con la normativa de experimentación animal se aplicó el modelo de degeneración retiniana mediante luz a grupos de ratones tratados y no tratados con retinilamina.

Tras 6 días se les realizó electorretinograma (ERG), tomografía de coherencia óptica (OCT) e injección de manganeso intravítrea en el ojo derecho y posterior MEMRI. Finalmente los ratones fueron sacrificados y se prepararon muestras de tejido para tinción con hematoxilina-eosina.

En las imágenes obtenidas por OCT los animales tratados con retinilamina presentaron un grosor mantenido en la capa nuclear externa, así como aquellos animales no expuestos a la luz, mientras que los no tratados mostraban retinas totalmente destruidas.

Los estudios histológicos tuvieron resultados similares, con marcado adelgazamiento retiniano y pérdida de fotorreceptores en los ratones no tratados, que no aparecía ni en los  tratados ni en los controles que no fueron expuestos a iluminación.

En ERG los sujetos no tratados presentaban mínimas respuestas tanto fotópicas como escotópicas a diferencia de los que fueron inyectados con retinilamina y los controles.

Finalmente la MEMRI en los ratones tratados y en los controles estaba más potenciada en el ojo inyectado con mangneso. Los no tratados no presentaron ningún cambio.

 

 

Comentario

El uso de MEMRI permite evaluar la eficacia del tratamiento profiláctico con retinilamina del daño retinianano inducido por luz, confirmándose mediante las pruebas anatómicas y funcionales habituales.

Esta técnica podría implementarse en el estudio de enfermedades de fenotipo similar al del modelo, como la enfermedad de Stargard o la DMAE.  Además, el aclaramiento del manganeso en el vítreo permite estudiar el comportamiento del ojo tras la aplicación de sustancias terapéuticas, lo cual no era posible con las otras técnicas descritas.

En el futuro esta técnica podría ser aplicada al resto del sitema visual, tanto en el diagnóstico como en el tratamiento de diversas patologías.

Conclusión

Estamos ante una prueba prometedora que podría contribuir a un mejor conocimiento de la etiopatogenia de diversas enfermedades retinianas y una mejor monitorización de sus tratamientos.

 

 

AUTOR:

Esther Rodríguez Domingo

Oftalmóloga del Complejo Asistencial Universitario de León

26 junio, 2015

Autores:

Weerasekera LY, Balmer LA, Ram R, Morahan G

 

La retinopatía diabética supone una importante causa de pérdida de visión, tanto por los cambios vasculares como por la neurodegeneración observada. El desarrollo de un nuevo modelo animal, representativo de ambos procesos,  permite asemejar la fisiopatología de forma más acertada.

 

Resumen

Cumpliendo los protocolos establecidos para experimentación animal,  se indujo diabetes mediante alloxan intravenoso o estreptozocina intraperitoneal en grupos de ratones. Se seleccionó la línea más prometedora, en la cual los animales eran sacrificados en los días 7, 14 y 21.

Distintas preparaciones evaluaban la vasculatura retiniana de los ratones diabéticos y de los controles por microscopía electrónica; la densidad capilar  y los pericitos mediante microscopio de campo brillante;  y la capa de células ganglionares de la retina (GCL) mediante tinción con hematoxilina-eosina. También analizaron muestras de RNA por espectrofotometría, para valorar la expresión genética.

Después de analizar 64 líneas distintas de ratones se escogió la FOT,  basándose en que  la  disposición de la vasculatura retiniana en cada cuadrante y las lesiones (como los microaneurismas) permitían una buena extrapolación.

El patrón vascular observado en el día 7 ya presentaba desorganización de los capilares, y en el día 21 éstos habían formado redes anómalas en las regiones media y periférica de la retina.  Los efectos puramente tóxicos del alloxan se descartaron, puesto que las alteraciones también aparecieron en los sujetos tratados con estreptozocina.

Analizando en detalle los cambios aparecidos, se objetivó una invasión capilar de la capa nuclear externa de la retina y ovillos avanzando hacia la cavidad vítrea. Además existían múltiples capilares acelulares, activación de las células de Müller y pérdida de células ganglionares.

Respecto a la expresión de genes 45 de ellos estaban sobreexpresados respecto a los controles y solo uno se encontró disminuido.

 

 

Comentario

Hasta ahora los modelos animales de retinopatía diabética no habían conseguido remedar con exactitud la retinopatía en humanos.  El modelo presentado exhibe cambios tempranos tanto vasculares como neurales.

 

La pérdida de la barrera hematorretiniana compromete la permeabilidad vascular y este daño produce isquemia y daño por neovascularización.  Además el modelo demuestra la pérdida precoz de células nerviosas, que puede perpetuar el daño vascular por mecanismos aún pendientes de estudio.

La susceptibilidad genética también puede ser estudiada desde el primer momento, lo cual resultaría muy útil a la hora de evaluar nuevas medidas terapéuticas y su eficacia.

Conclusión

Estamos ante un prometedor modelo animal de retinopatía diabética, que puede contribuir de forma decisiva a un mejor conocimiento de dicha enfermedad.

 

 

AUTOR:

Esther Rodríguez Domingo

Oftalmóloga del Complejo Asistencial Universitario de León

26 mayo, 2015

Autores:

Fard MA, Abdi P, Kasaei A, Soltani Mogaddam R, Afzali M, Moghimi S

Resumen

La cabeza del nervio óptico recibe aporte vascular de las arterias ciliares cortas posteriores, pero también de la coroides peripapilar . Dado que las anomalías en esta zona pueden contribuir a la aparición de neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica (NOIA-NA) su estudio con tecnología OCT EDI puede aclararnos la fisiopatología de esa entidad.

Se realizó un estudio prospectivo comparativo de los pacientes diagnosticados de NOIA-NA (ambos ojos) y de controles sanos apareados, a los que se realizó exploración completa y perimetría al debut y a los 3 meses de seguimiento.

Mediante OCT de dominio espectral se midieron el grosor de la capa de fibras, el grosor macular y el área de disco.  Con tecnología EDI se midió el grosor coroideo,  de forma ciega y repetida por varios examinadores.

 

30 pacientes y 25 controles fueron incluidos en el estudio y seguidos entre 4 y 6 meses.  El área de disco fue menor tanto en los ojos afectos como los adelfos de los pacientes respecto al de los de los controles.

Respecto al grosor coroideo peripapilar la medida presentó una buena reproducibilidad tanto intraobservador como interobservador. Su medida fue significativamente mayor en los pacientes de NOIA-NA, tanto en el ojo afecto como en el sano, que en los controles.

En todos los pacientes el tamaño de disco se relacionaba con el grosor coroideo.  La capa de fibras peripapilar fue significativamente menor en los ojos con NOIA-NA respecto a los ojos sanos y a los controles.

 

 

Comentario

Recientemente se ha propuesto la implicación de la circulación coroidea en el desarrollo de diversas patologías oftalmológicas, como el glaucoma.  En este estudio se ha objetivado un aumento de grosor de la coroides en ambos ojos de los pacientes que han sufrido una NOIA-NA unilateral respecto a los controles.

 

Este hecho puede indicar que no se trata de una consecuencia del proceso, si no una característica previa y por ello causante de la isquemia.

 

También el estudio confirmó mediante OCT los datos obtenidos mediante fotografía estereoscópica que apuntaban a un tamaño de disco más pequeño, sin excavación, en ambos ojos de aquellos pacientes que desarrollaron NOIA-NA.

 

Por tanto, el aumento de grosor coroideo podría contribuir al conflicto de espacio en esta patología, que se suma a un fallo en los mecanismos de autorregulación del flujo.  Mediante la tecnología EDI y la OCT angiografía estas hipótesis han de ser confirmadas en posteriores estudios.

Conclusión

El estudio con tecnologías avanzadas de OCT nos puede permitir conocer más y mejor la etiopatogenia de muy diversas patologías como la neuropatía óptico-isquémica no arterítica. Aunque hacen falta más trabajos para evaluar el verdadero valor de estos hallazgos, parece que estamos ante un avance notable en este campo.

 

 

AUTOR:

Esther Rodríguez Domingo

Oftalmóloga del Complejo Asistencial Universitario de León

26 abril, 2015

Autores:

Rodríguez JD, Lane KJ, Ousler GW, Angjeli E, Smith LM, Abelson MB

Resumen

La queratitis punteada es un signo ocular muy frecuente en oftalmología y poco específico de ninguna enfermedad, pero posee una importante utilidad al evaluar la progresión de los procesos que la presentan.

 

Existen múltiples escalas para evaluar la cantidad de captación, siendo las que valoran la zona inferior de la córnea las más interesantes en el ojo seco. Sin embargo, todas ellas son subjetivas y por ello imprecisas y difíciles de reproducir.

 

Se seleccionaron usuarios de lágrimas artificiales que referían o estaban diagnosticados de ojo seco, pero no presentaban enfermedades concomitantes. Fueron excluídos los usuarios de lentes de contacto y los que habían sido sometidos a cirugía refractiva.

La tinción se realizó con fluoresceína sódica instilada en el fondo de saco inferior.  Tras 5 minutos se obtuvo fotografía bajo filtro azul cobalto con una cámara digital acoplada a la lámpara de hendidura.

Para definir la zona a evaluar se seleccionaban manualmente 3 puntos en la córnea inferior. Esa imagen era procesada, normalizada y convertida a un formato binario que contaba las regiones de píxeles blancos del tamaño de una célula epitelial.

Las imágenes finales se ordenaron en 6 grados de severidad y se seleccionaron 9 de cada grupo. Las 54 imágenes fueron presentadas a 3 investigadores, que las definieron según el método clínico habitual, de 0 a 4.

En el análisis estadístico se evaluó la correlación entre investigadores y posteriormente la media de los investigadores respecto a la escala automatizada, obtenida por regresión.

 

La reproducibilidad en la definición de las imágenes fue muy buena, así como la concordancia entre las puntuaciones otorgadas por los investigadores (aunque uno de ellos presentaba puntuaciones más altas)

Al comparar la puntuación clínica respecto a la automatizada los resultados fueron significativamente concordantes.

Comentario

Los estudios multicéntricos  muestran dificultades a la hora de distinguir entre sutiles diferencias en el patrón de captación corneal de la fluoresceína. Los autores presentan como solución a este problema una escala automatizada para corroborar  las escalas clínicas.

Con ella se consigue un aumento de la significación estadística y mayor precisión  (con un solo parámetro) al evaluar los tratamientos. Además, los datos digitalmente almacenados permiten posteriores análisis en una base de datos permanente, que mejorará progresivamente su validez externa al aumentar los datos introducidos en ella.

 

La buena correlación obtenida entre ambas escalas refuerza la validez de ambas, pero serán necesarios más estudios para  detectar cambios mínimos. Esto podría equiparar este nuevo método a la escala clínica, que aún sigue siendo el método de referencia.

Conclusión

Este intento de automatizar (y con ello sistematizar, dar plausibilidad y otorgar un valor numérico) la medición de la captación corneal de fluoresceína puede resultar capital para poder realizar ensayos clínicos más fiables y poder comparar diversas intervenciones.

 

AUTOR:

Esther Rodríguez Domingo

Oftalmóloga del Complejo Asistencial Universitario de León

26 marzo, 2015

Pena-Betancor C., Gonzalez-Hernandez M., Fumero-Batista F., Sigut J., Medina-Mesa E., Alayon S., Gonzalez de la Rosa M.

Resumen:

La aparición de la primera publicación sobre  la medición de la cantidad de hemoglobina en el nervio óptico planteó a los autores la posibilidad evaluar los mismos parámetros en la cabeza y el anillo por separado. Para este fin sugirieron dos herramientas: combinar su software con OCT o aplicarlo a fotografías reconstruidas tridimensionalmente del nervio.

Se reclutó a 71 pacientes glaucomatosos y 87 sujetos sanos a los que se realizó exploración completa, campimetría y fotografía estereoscópica (los límites del disco eran definidos automáticamente, así como el límite entre disco y copa) Además todos ellos fueron evaluados según el protocolo de glaucoma de OCT Cirrus de dominio espectral.

 

Aplicando los mismos algoritmos matemáticos que en artículo original, se dividió el nervio en 24 sectores que permitían obtener la función discriminativa de glaucoma (GDF), el área de disco y la excavación.

 

A continuación se combinaron estos datos con la información morfológica de la fotografía estereoscópica, determinando con ello un nuevo parámetro llamado función discriminativa de glaucoma combinada(GDFc).

 

En el análisis de los datos, los pacientes glaucomatosos presentaron una menor cantidad de hemoglobina en todos los sectores tanto del disco como del anillo, excepto en el sector temporal.

 

Los parámetros que mejor correlación presentaban en la regresión lineal eran  GDF y  el cociente disco/copa en OCT. En el análisis estadístico respecto a las regiones campimétricas la correlación fue mejor con la concentración de hemoglobina que con el grosor de la capa de fibras en OCT.

Comentario

La realización de fotografías estereoscópicas  permite la delimitación de la copa y el disco y con ello el análisis sectorial de la cantidad de hemoglobina.

 

El índice obtenido de esta forma, GDFc, aporta infomación tanto morfológica como de perfusión y asociado datos campimétricos tendría una gran capacidad diagnóstica.

 

Estos resultados traducen que la falta de perfusión de la cabeza del nervio óptico, fundamentalmente en sus polos superior e inferior, ocasiona atrofia tisular. Por tanto, el nuevo parámetro descrito posee valor pronóstico, puesto que la recuperación del aporte vascular no revertiría el daño.

 

Los posteriores estudios determinarán la validez de este nuevo test y su utilidad respecto a la OCT angiografía, que persigue objetivos similares.

 

Conclusión

La medición de la cantidad de hemoglobina en el nervio óptico puede ser un parámetro de utilidad en el diagnóstico y monitorización de los pacientes con glaucoma.
AUTOR:

Esther Rodríguez Domingo

Oftalmóloga del Complejo Asistencial Universitario de León.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. ACEPTAR

Aviso de cookies