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Macular retinal ganglion cell-Inner plexiform Layer Thickness in Patients on Hydroxychloroquine therapy

10 enero, 2015

Autores:

Min Gyu Lee, San Jin Kim, Don-Il Ham, Se Woong Kang, Changwon Kee, Jaejoon Lee, Hoon-Suk Cha, and Eun-Mi Koh

Resumen Inicial:

La hidroxicloroquina (HCQ) es un antipalúdico muy utilizado en el tratamiento de diversas patologías reumatológicas. Su principal toxicidad se produce a nivel macular, dando lugar a una pérdida progresiva e irreversible de agudeza visual, campo visual y alteración cromática.

La frecuencia de esta complicación  es muy baja, pero en estudios experimentales se ha objetivado una alteración en la capa de células ganglionares.  Por ello, la tomografía de coherencia óptica (OCT) de dominio espectral  con segmentación macular podría ser útil en el seguimiento de estos pacientes.

Resumen

Se realizó un estudio retrospectivo sobre 101 pacientes remitidos por uso de HCQ y se les clasificó mediante valoración de fondo de ojo, campimetría 10-2, autofluorescencia retiniana y OCT espectral. Además se realizó segmentación macular en pacientes sin patología ocular.

Los pacientes fueron divididos en 3 grupos: los que habían recibido HCQ durante más de 5 años, los que habían recibido HCQ durante menos de 5 años y los controles. En todos ellos se midieron los espesores medio y mínimo de la capa de células ganglionares junto con la plexiforme interna (GC-IPL) .

Comentario

La prevalencia de pacientes diagnosticados de retinopatía fue bajo (6/101) y solo uno de ellos presentaba disminución de la visión central. En todos ellos el espesor macular era marcadamente menor.

En la evaluación conjunta de todos los pacientes tratados con HCQ los espesores de la capa CG-IPL no resultaron significativamente diferentes de los controles. Por el contrario, al estratificar, aquellos pacientes en tratamiento durante más de 5 años sí presentaron disminución tanto en el espesor medio como en el mínimo.

Ambas mediciones de GC-IPL se encontraban significativamente relacionadas con la duración del tratamiento y la dosis recibida en los pacientes de tratamiento prolongado, pero al excluir los pacientes en los que se objetivo retinopatía dicha relación no resultó significativa.

Conclusión

En este estudio, realizado en un número de pacientes mayor que los previos, el espesor de la capa GC-IPL presenta correlación débil con la dosis acumulada de HCQ. Sin embargo, al excluir los pacientes en los que la dosis acumulada es alta (mayor de 1000g) la correlación es clara.

Este hecho dificulta el uso de este parámetro como test sensible en el diagnóstico de toxicidad, que debe empezar a evaluarse tras 5 años de tratamiento según las guías de la Academia Americana de Oftalmología.

Debemos tener en cuenta que las alteraciones producidas por el depósito de HCQ en las capas externas de la retina puede dificultar el algoritmo diagnóstico automático del OCT. Así mismo, cualquier patología que suponga pérdida de fotorreceptores causará por degeneración transneuronal un adelgazamiento en la capa GC-ICL.

AUTOR:
Esther Rodríguez Domingo
Servicio de Oftalmología
Hospital Universitario de León