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Anestesia

1. ¿QUÉ TIPO DE ANESTESIA SE VA A ADMINISTRAR AL NIÑO?

Aunque actualmente la mayoría de las intervenciones quirúrgicas oftalmológicas se realiza con anestesia local y sedación¸ los pacientes pediátricos no toleran este tipo de anestesia y necesitan anestesia general. La anestesia general tiene como objetivo dormir al niño por completo y mantenerlo en este estado durante toda la cirugía.

La anestesia alivia la ansiedad del niño, disminuye el dolor producido por la operación, relaja los músculos impidiendo que realice ningún movimiento durante la cirugía y elimina todo recuerdo de la operación.

2. ¿CÓMO PREPARAR A UN NIÑO PARA LA CIRUGÍA?

Los padres deben brindar apoyo a los niños y explicarles por qué van a ser operados.  Es importante comentarles que van a recibir anestesia general, que no van a sentir nada, que no van a recordar nada y que probablemente se sientan raros al despertar.

Para ayudar a manejar la incertidumbre y el estrés antes de la cirugía viene bien tener en cuenta ciertos detalles: infórmele dónde va a estar mientras dure el procedimiento, responda a todas sus preguntas, evite palabras alarmistas y anímele a que pregunte todo lo que quiera saber, el personal sanitario está preparado para ello antes de la cirugía, una vez que entre en quirófano y después de la intervención.

3. ¿PUEDE MI HIJO COMER O BEBER ANTES DE LA CIRUGÍA?

Las recomendaciones actuales de la Sociedad Europea de Anestesiología establecen que los niños deben ser animados a ingerir líquidos claros (agua, zumos sin pulpa) hasta dos horas antes del procedimiento anestésico. La ingesta de comida sólida o de lácteos puede ser realizada hasta seis horas antes del procedimiento. En el caso de los lactantes, la leche materna puede ser administrada hasta cuatro horas antes y la leche de fórmula hasta seis horas antes de cualquier procedimiento anestésico. No obstante dichas recomendaciones pueden variar de un centro a otro, por lo que debe ser el Servicio de Anestesiología quien le informe de dichas pautas.

4. ¿CÓMO SE REALIZA LA ANESTESIA GENERAL EN EL NIÑO?

En un primer momento, el anestesista va a realizar lo que se llama la inducción. Esto consiste en  administrar un fármaco que permita que el niño pase de su estado despierto normal a un estado somnoliento. Este fármaco se suele administrar en forma de gas a través de una mascarilla. Esto se hace porque para la mayoría de los niños es normal que les resulte difícil estarse quietos y mantener la calma una vez en quirófano.

Cuando el niño ya está dormido, se establece un acceso intravenoso en una vena del brazo o de la pierna, evitando así uno que los niños sean conscientes de uno de sus grandes miedos: las agujas y los pinchazos.

Si se va a realizar una exploración oftalmológica completa o un proceso corto como la canalización del conducto lagrimal, se puede mantener únicamente la mascarilla sobre la boca y nariz del paciente. Para el resto de cirugías, se necesita poner un tubo en la vía aérea para ayudar al niño a respirar y  se pueda administrar y controlar la anestesia durante todo el procedimiento. Algunos fármacos se administran por este tubo en forma de gas y otros por el acceso intravenoso.

El anestesista puede usar un tubo endotraqueal (tubo de plástico que se coloca dentro de la tráquea a través de la boca o la nariz) o una máscara laríngea  (una máscara con un tubo que se coloca en la parte posterior de la boca).

Este tubo se retirará al terminar la cirugía antes de que el niño despierte completamente. El acceso intravenoso se puede retirar más tarde, en la fase de recuperación.

5. ¿CUÁLES SON LOS EFECTOS SECUNDARIOS MÁS FRECUENTES?

Cuando el niño se despierte de la operación, muy probablemente se sentirá desorientado, aturdido y un poco confundido. Otros efectos secundarios comunes  tras cirugía del estrabismo son náuseas o vómitos, que se pueden aliviar generalmente con un medicamento para las náuseas, escalofríos, irritación de la garganta (debido al uso del tubo para ayudar con la respiración).

6. ¿CUÁLES SON LOS RIESGOS DE LA ANESTESIA GENERAL?

Hoy en día, la anestesia es muy segura. En muy pocos casos, la anestesia puede causar complicaciones en los niños (como ritmos cardíacos extraños, problemas respiratorios, reacciones alérgicas a los medicamentos e incluso la muerte).

La mayoría de las complicaciones, en general, se pueden prevenir simplemente al proporcionarle al anestesista, antes de la cirugía, información completa.

Asegúrese de informar todos los problemas médicos del niño, las enfermedades recientes, las alergias y los medicamentos que está tomando su hijo (incluso vitaminas, hierbas, suplementos y medicamentos de venta libre). Además, asegúrese de informar algún  familiar tuvo alguna reacción a anestesias anteriores.

7. ¿QUÉ PASA DESPUÉS DE LA CIRUGÍA EN EL PERIODO DE RECUPERACIÓN DE LA ANESTESIA GENERAL?

Cuando la cirugía termina, el anestesista se encarga de revertir el proceso de la anestesia y ayudar al niño a ir “despertándose”. Se retira el tubo que ha facilitado la respiración y el niño empieza a respirar espontáneamente. Después se traslada del quirófano a la sala de recuperación para que se vaya despertando gradualmente. Normalmente el proceso de recuperación completa tras una anestesia general suele ser de 45 minutos a una hora, pudiendo ser un poco más largo dependiendo de la cantidad de fármacos administrados durante la cirugía.

Aunque el despertar es distinto en cada persona, lo normal es que su hijo se sienta confundido, aturdido, incómodo, somnoliento al despertar. Además, puede experimentar dolor que se puede calmar con medicación necesaria.

Lo normal es que la mayoría de los niños puedan volver a casa el mismo día o al día siguiente y recuperen rápidamente sus actividades normales.

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