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Autores del artículo original

Invest Ophthalmol Vis Sci. 2016 Jul 1;57(8):3588-93. doi: 10.1167/iovs.15-18736. Kupersmith MJ1, Garvin MK2, Wang JK3, Durbin M4, Kardon R5.

 

La tomografía de coherencia óptica (OCT) se ha transformado en una de las armas diagnósticas fundamentales en la neuropatía óptica isquémica anterior de tipo no arterítico (NOIA-NA).

La medición de la capa de células ganglionares junto con la capa plexiforme interna (CCG+CPI) a nivel macular permite determinar el daño estructural y cuándo se produce, a pesar de que la cabeza del nervio óptico se encuentre aún edematosa.

 

Resumen

Durante un periodo de 3 años se recogieron los pacientes que presentaron NOIA-NA y se siguieron al mes, a los 3 y 6 meses del inicio de la sintomatología. Se realizó exploración clínica con medición de agudeza visual logMAR, perimetría automatizada 24:2 y OCT del disco óptico y la mácula mediante Cirrus en ambos ojos.

En la OCT macular se aplicaron dos métodos diferentes: en el primero de ellos se aplicó una segmentación tridimensional para la medición de CCG+CPI y en el segundo una segmentación bidimensional.

En la primera visita la gran mayoría de los pacientes se obtuvieron datos clínicos y campimétricos típicos de NOIA-NA. En los ojos sanos la medición de OCT macular resultó bien correlacionada entre ambos métodos , aunque en dos pacientes con membrana epirretiniana se hallaron datos más bajos con el método 2.

Sin embargo, los datos de OCT de los ojos con NOIA-NA no fueron correlativos con ambos métodos para CCG+CPI, apareciendo claramente disminuidos con el segundo. La alteración a la baja era de mayor cuantía en los 10 pacientes con mayor edema en la cabeza del nervio óptico, pero excluyendo dichos pacientes sí se obtuvo buena correlación entre ambas medidas.

Durante la evolución, al disminuir el edema del nervio, ambos métodos para la OCT macular se igualaban. El adelgazamiento de a capa CCG+CPI se presentó a partir del primer mes en todos los pacientes y era proporcional al grado de disminución de agudeza visual.

La disminución en la capa de fibras nerviosas de la retina fue significativa a partir del tercer mes, pero no se correlacionó con la disminución de agudeza visual hasta el sexto.

 

Comentario

A diferencia del grosor de capa de fibras nerviosas de la retina, el grosor de CCG+CPI es un marcador de daño precoz y definitivo causado por la NOIA-NA. Desde el primer mes mantiene buena correspondencia con la agudeza visual y la alteración del campo visual.

Sin embargo, hemos de considerar que la alteración de la arquitectura retiniana causado por el edema invalida en el primer momento uno de los métodos de medición.

En el futuro la birrefringencia retiniana se postula como un posible método de valoración inicial en este proceso, antes del primer mes de evolución.

 

Conclusiones

La OCT, y más en concreto, la valoración del grosor CCG+CPI, es ya un instrumento esencial en la monitorización y valoración del pronóstico de diversas patologías del nervio óptico. Este trabajo indaga en la capacidad de estas herramientas para poder hacer una estimación inicial del daño precoz.

 

Firma del autor

Esther Rodríguez Domingo
Servicio de Oftalmología
Complejo Asistencial Universitario de León

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