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Autores:

Jessica J. Kovarik, Poonam N. Doshi, Janine E. Collinge, David A. Plager

Resumen

Trabajo prospectivo realizado para analizar la prevalencia del papiledema y del seudopapiledema e identificar los signos clínicos que diferencien ambos diagnósticos en pacientes menores de 18 años.
De 34 casos que fueron referidos, entre abril de 2012 y febrero de 2014, por optometristas (26), neurólogos (4) y oftalmólogos generales (4) con el diagnóstico clínico de papiledema en la observación del fondo de ojo, sólo en 2 (6%) existía un papiledema verdadero. En 26 pacientes (76%) el diagnóstico final fue un seudopapildema y en 6 eran nervios ópticos normales después de realizadas todas las pruebas de neuroimagen y punciones lumbares apropiadas.
La cefalea inespecífica fue el síntoma de presentación en 25 casos; sólo 5 tenían otros síntomas adicionales sugestivos de aumento de presión intracraneal, 2 de los cuales tenían papiledema. Ningún caso tuvo un defecto pupilar aferente, y la motilidad ocular extrínseca era normal. En 4 casos se les realizó punción lumbar y al final se les diagnosticó de nervios ópticos normales o seudopapiledema.

Comentario

El diagnóstico clínico de papiledema es considerado urgente y crea una gran ansiedad en los pacientes y en los padres. Las drusas del nervio óptico son la etiología más frecuente del seudopapiledema y se diagnostican por medio de la oftalmoscopía, la OCT, la autofluorescencia del disco óptico, y la ecografía ocular modo B. La identificación de las drusas del nervio óptico o de otras causas de seudopapiledema es muy importante para evitar la realización urgente de pruebas innecesarias como punciones lumbares, RM y TAC.
Ambos diagnósticos pueden concurrir por lo que la presencia de drusas no excluye un diagnóstico de papiledema. Sin embargo, la cefalea asociada a cambios posturales y otros síntomas sugestivos de aumento de presión intracraneal como las naúseas, vómitos y tinnitus pulsátil ayudan al diagnóstico.
Las limitaciones de este trabajo son varias, en primer lugar todos los pacientes eran blancos y por tanto la prevalencia del seudopapiledema puede no corresponder a la real, ya que otras razas como los afro-americanos tienen una baja incidencia de las drusas de la cabeza del nervio óptico. La otra gran limitación es el escaso número de pacientes con papiledema (2) que no permite extraer conclusiones exactas y realmente fiables.

Conclusión

La incidencia de papiledema entre los niños que son referidos con sospecha de dicho diagnóstico al examinar el fondo de ojo es muy baja. La cefalea es un síntoma inespecífico frecuente en la mayoría de los pacientes, tengan o no papiledema. Si no existen signos adicionales y/o síntomas sugestivos de aumento de presión intracraneal   (naúseas, vómitos, diplopía, oscurecimientos de visión transitoria, tinnitus pulsátil, etc.) o pérdida severa de visión, no es necesario la evaluación urgente de los niños. Una historia y un examen detallados junto con la realización de tests no invasivos como la ecografía, la fotografía del fondo de ojo, y la autofluorescencia del disco óptico distinguirán el papiledema del seudopapiledema.

 

AUTOR:
Pilar Merino Sanz

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