Los fármacos recientemente aprobados en Estados Unidos para tratar la presbicia se basan en principios activos conocidos desde hace décadas y con efectos secundarios ya descritos. La Sociedad Española de Oftalmología recuerda que, por el momento, estos colirios no están autorizados en Europa y subraya la importancia de evaluar su seguridad y eficacia a largo plazo bajo supervisión médica especializada.
Ante las recientes informaciones sobre la aprobación en Estados Unidos de nuevos colirios destinados al tratamiento de la presbicia, la Sociedad Española de Oftalmología (SEO) considera oportuno trasladar a la población y a los medios de comunicación una valoración basada en la evidencia científica disponible y en el conocimiento clínico actual.
Los fármacos que se están aprobando para el tratamiento farmacológico de la presbicia no son moléculas completamente nuevas, sino principios activos conocidos desde hace décadas en oftalmología. Entre ellos se encuentran agonistas muscarínicos parasimpaticomiméticos como la pilocarpina, la aceclidina o el carbacol, que actúan provocando miosis (contracción pupilar) y contracción del músculo ciliar. Este mecanismo permite aumentar la profundidad de foco durante unas horas, mejorando la visión cercana en pacientes con presbicia, aunque también puede inducir un efecto de miopización temporal.
En los últimos años se han aprobado en Estados Unidos distintos colirios con estos principios activos —solos o en combinación con otros fármacos— como la pilocarpina a baja concentración, la aceclidina o combinaciones recientes que incluyen carbacol y brimonidina. Todos ellos comparten un mecanismo de acción similar y, por tanto, un perfil de efectos secundarios comparable.
Entre los efectos adversos descritos con estos tratamientos se encuentran cefalea, hiperemia ocular, irritación y molestias visuales derivadas de la miosis. Aunque la brimonidina es un fármaco ampliamente conocido y bien tolerado en el tratamiento del glaucoma, el carbacol es un agente con una acción farmacológica potente sobre receptores muscarínicos y nicotínicos, cuyo uso tópico oftálmico fue abandonado en el pasado por sus efectos secundarios y por la posibilidad, descrita en la literatura científica, de complicaciones asociadas a la contracción sostenida del músculo ciliar en determinados casos como espasmos acomodativos y desprendimientos de retina.
Por este motivo, desde la Sociedad Española de Oftalmología se recomienda prudencia y precaución en la valoración de estos nuevos tratamientos. Si bien algunos de estos colirios han recibido la aprobación de la FDA en Estados Unidos, en la actualidad no se encuentran autorizados en Europa. Será necesario disponer de más datos procedentes de estudios clínicos independientes, con seguimiento a medio y largo plazo, que permitan evaluar con mayor precisión su eficacia real, seguridad y perfil de pacientes candidatos.
La presbicia es una condición fisiológica asociada al envejecimiento ocular y su manejo debe realizarse siempre bajo la supervisión de un médico oftalmólogo, quien podrá informar de forma individualizada sobre las opciones disponibles —ópticas, farmacológicas o quirúrgicas— en función de las características de cada paciente.
La SEO continuará atenta a la evolución de la evidencia científica y a las decisiones de las agencias reguladoras europeas, con el objetivo de ofrecer a la población información rigurosa y basada en el conocimiento médico actualizado.