91 544 80 35 - 91 544 58 79

Resumen

Se trata de un ensayo clínico aleatorizado a doble-ciego que evalúa el efecto de los ácidos grasos omega-3 en el tiempo de ruptura lacrimal (TBUT), el test de Schirmer y la puntuación en el índice de enfermedad de superficie ocular (OSDI) en pacientes con síndrome de ojo seco. Se incluyen 64 pacientes con síntomas de ojo seco con edades entre 45 y 90 años y se aleatorizan en dos grupos: 33 personas en el grupo de tratamiento, que recibían 2 cápsulas de omega-3 (cada una conteniendo 180 mg de ácido eicosapentanoico [EPA] y 120 mg de ácido docosahexanoico [DHA]) diariamente durante 30 días, y 31 personas en el grupo de tratamiento, que recibían 2 cápsulas de aceite triglicérido de media cadena, diariamente durante un mes.

Los resultados se medían un mes después del tratamiento: el análisis de medidas repetidas de la varianza mostraba una mejoría en el TBUT, en el OSDI y en el test de Schirmer significativamente mayor en el grupo de tratamiento frente al grupo placebo. Los cambios para los grupos de tratamiento y placebo son del 71% y del 3.3% en el TBUT (P< 0.001), del 26% y del 4% (P= 0.004) en los síntomas de ojos seco y del 22.3% y del 5.1% para la puntuación del test de Schirmer (P= 0.033), respectivamente.

Comentario

El Síndrome de ojo seco (SOS) es una enfermedad multifactorial de la superficie ocular y entre sus causas se encuentran la evaporación rápida de las lágrimas, la deficiente producción de éstas y la inflamación de la superficie. Los estudios epidemiológicos del SOS muestran tasas diferentes de prevalencia en la población que van desde el 14.6% al 57.5%. El SOS además constituye uno de los motivos más frecuentes de remisión de pacientes a los especialistas y supone un importante gasto sanitario.

Por estos motivos se buscan nuevas modalidades de tratamiento para el SOS y parece que los ácidos grasos esenciales de la dieta, omega-6 y omega-3, pueden mejorar la enfermedad. Debido a que el aporte de ácidos grasos omega-6 es elevado en la dieta habitual de sociedades industrializadas y se cree que estos ácidos grasos omega-6 producen precursores proinflamatorios, los autores deciden centrar el estudio en los ácidos grasos omega-3 que producen más precursores antiinflamatorios. Específicamente escogen EPA y DHA porque tienen mayor poder inmunomodulador que el ALA. Ciertamente los autores argumentan que la mejoría que se obtiene en el estudio debe ocurrir como consecuencia de la acción antiinflamatoria de estos ácidos grasos omega-3 sobre las glándulas de Meibomio.

Entre las limitaciones que los propios autores reconocen de este estudio se encuentran la limitada duración del mismo, sólo un mes, y la falta de control exhaustivo sobre el aporte diario real de los ácidos grasos.

Conclusión

El estudio demuestra que el consumo diario de ácidos grasos omega-3 durante un mes mejora síntomas y signos del SOS. No obstante, los autores comentan que la naturaleza diversa y múltiple de esta enfermedad, así como el efecto genético, racial y las diferencias dietéticas en la misma hace que sea conveniente un estudio multicéntrico y a mayor largo plazo para observar la eficacia y seguridad de estos suplementos en el SOS.

AUTOR:
Dr Javier Benítez-del-Castillo Sánchez
Responsable Departamento de Glaucoma
Hospital General del S.A.S. de Jerez
Profesor Asociado de Oftalmología
Universidad de Cádiz

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. ACEPTAR

Aviso de cookies