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El glaucoma es la primera causa de ceguera irreversible en el mundo, si bien con un diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado, se logra evitar la ceguera en más del 90% de los casos.

Hablamos de glaucoma cuando existe un daño en el nervio óptico asociado en la mayoría de los casos a un aumento de la presión intraocular. Esta enfermedad afecta aproximadamente a un millón de personas en España, lo cual supone un 3% de la población.

El problema es que se calcula que sólo la mitad de los pacientes con glaucoma saben que lo padecen y esto se debe a que, en un principio, el glaucoma no produce síntomas. La pérdida de visión que ocurre en estadios precoces suele ser periférica, sin afectar a la visión central, lo que hace que a los pacientes les resulte muy difícil de detectar.  

Además, el glaucoma es una enfermedad con importantes consecuencias sociales y sanitarias. Se estima que los pacientes con glaucoma pueden presentar hasta un 20% de ceguera legal en un ojo al final de la vida y alrededor de un 10% ceguera legal bilateral, lo que repercute directamente en su autonomía y calidad de vida.

Por ello, la Sociedad Española de Oftalmología recuerda que el glaucoma constituye también una importante causa de discapacidad visual y de gasto social directo e indirecto, derivado de la atención sanitaria, la pérdida de autonomía y la necesidad de cuidados.

En el Día Mundial del Glaucoma, que se celebra cada 12 de marzo, se busca llamar la atención de la sociedad sobre esta enfermedad que, a pesar de su impacto, sigue siendo una de las grandes olvidadas en términos de inversión, campañas de concienciación y programas de detección precoz.

Asimismo, los especialistas advierten de que la prevalencia del glaucoma aumentará en los próximos años debido al envejecimiento de la población, lo que refuerza la necesidad de impulsar medidas de prevención y diagnóstico temprano.

¿Qué es el glaucoma?

El glaucoma es una enfermedad crónica del nervio óptico irreversible que puede deberse a varias causas y cuyo factor de riesgo más importante es la presión intraocular (PIO) elevada.

Hablamos de glaucoma cuando constatamos que el nervio óptico (que actúa como conductor de la información desde el ojo hasta el cerebro) está afectado. En cambio, hablamos de hipertensión ocular cuando únicamente la PIO esta elevada, sin defecto en el nervio óptico.

Los familiares de pacientes con glaucoma, con mayor riesgo de padecerlo

Los estudios genéticos parecen indicar que el glaucoma tiene un importante componente hereditario. El riesgo de padecer glaucoma puede ser 10 veces más alto entre los individuos cuyos hermanos padecen de glaucoma. Recuerde: Si tiene un familiar de primer grado con glaucoma, su riesgo de padecerlo aumenta considerablemente.

El glaucoma, ¿se puede curar?

Actualmente no existe cura para esta enfermedad, pero un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado pueden ayudar a retrasar su progresión. Existen diferentes alternativas para el tratamiento del glaucoma, si bien todas tienen el mismo objetivo: lograr disminuir la presión ocular, para evitar el daño que la presión hace en el nervio óptico y por consiguiente evitar que se siga perdiendo vista.

La importancia de la revisión oftalmológica

El principal problema del glaucoma radica en que es una patología asintomática hasta fases muy avanzadas, de forma que el paciente no es consciente del peligro hasta que ha perdido gran parte de su visión, y esta pérdida visual es ya irreversible. Por este motivo es fundamental realizar un diagnóstico precoz para descubrir y tratar el glaucoma tempranamente y así evitar el daño visual. El diagnóstico precoz sólo puede hacerse a través de una exploración oftalmológica completa.

Dado que la incidencia del glaucoma aumenta con la edad, se recomienda realizar revisiones oftalmológicas periódicas, especialmente a partir de los 50 años, con el fin de detectar la enfermedad en fases iniciales y evitar el daño visual.

El médico oftalmólogo es el único profesional capacitado para identificar, detectar o diagnosticar problemas o trastornos oculares.

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