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19 abril, 2021

Jennifer K. Sun MD, MPH Lloyd Paul Aiello MD, PhD Michael D. Abràmoff MD, PhD David A. Antonetti PhD Sanjoy Dutta PhD Marlon Pragnell PhD S. Robert Levine MD Thomas W. GardnerMD, MS. Ophthalmology 2021; 128: 490-493

 

Resumen

Las lesiones típicas de la retinopatía diabética (RD) se describieron por primera vez en 1856, pero no se desarrolló una escala de gravedad hasta el siglo XX. Esta escala permitió sistematizar tanto la clínica como la investigación de la enfermedad. El conocimiento ha ido aumentando paulatinamente, tanto sobre la patogenia de la RD como por el surgimiento de nuevas técnicas para su evaluación. Hasta el momento la escala de gravedad de RD del ETDRS ha sido de referencia, debido a su capacidad para anticipar la evolución, incluyendo las complicaciones que amenazan la visión. Tanto la clasificación de la ETDRS como la clasificación internacional de RD tienen limitaciones. Los estadios no son cuantitativos, la progresión no es lineal y solo se evalúa el componente vascular en los 7 campos fotográficos centrales, sin valorar la periferia de la retina. No valoran los cambios fisiológicos o neurodegenerativos que anticipan la RD clínicamente evidente. Además, no son adecuados para documentar cambios en la neovascularización en RDP. La clasificación de la ETDRS no fue desarrollada para evaluar la efectividad de las intervenciones que mejoran la gravedad de la RD en el aspecto concreto de la función visual. Estas escalas tampoco definen adecuadamente las etapas de gravedad del edema macular diabético (EMD), que es una causa común de pérdida de visión en pacientes diabéticos. No hay que olvidar que el EMD puede aparecer en cualquier estado de gravedad de RD y tiene una evolución independiente. La RD conlleva una pérdida de densidad del plexo capilar central y periférico, junto con cambios neurosensoriales. Las técnicas de imagen actuales permiten valorar la retina periférica y los plexos neurovasculares de la retina, incluyendo los vasos sanguíneos, las células gliales, las células de Müller y las neuronas. La investigación básica ha aportado conocimientos de las vías moleculares y los factores sistémicos implicados en la RD, y las herramientas de inteligencia artificial pueden identificar aspectos novedosos extraídos a partir de imágenes de la retina. Todo esto hace necesario replantearse la clasificación de la RD, mejorando la capacidad de diagnóstico precoz y predecir la progresión de la enfermedad y la pérdida visual, consiguiendo optimizar los resultados visuales en cualquiera de las etapas de la enfermedad. Habría que plantear también la posibilidad de incorporar biomarcadores que se correlacionen con la progresión de la enfermedad. El uso de métodos bioestadísticos actualizados puede ayudar a integrar toda la información obtenida para cada individuo y así establecer un riesgo personalizado. La posible inclusión de nuevas variables en la clasificación de la RD podría abrir la puerta a nuevos objetivos y vías terapéuticas. La validación es un componente crítico del desarrollo del sistema de estadificación y debe basarse en resultados clínicamente relevantes, cuidadosamente definidos, realizados utilizando metodologías rigurosas y estadísticamente válidas. Evidentemente un sistema de estadiaje debe incluir el riesgo de pérdida visual, y por añadidura puede incorporar otros aspectos como la calidad de vida, el grado de autonomía, el pronóstico y la respuesta a tratamiento esperable. Cualquier escala de gravedad revisada o sistema de estadificación debe tener características que permitan un uso amplio. Los autores reflexionan sobre la necesidad de comenzar a desarrollar una nueva escala de gravedad de RD desde un punto de vista multidimensional que ayude a definir la enfermedad de manera más detallada, establecer el riesgo individual de empeoramiento, anticipar la respuesta a la terapia y diseñar ensayos clínicos para evaluar nuevas terapias.  El eventual desarrollo de esta nueva escala de clasificación requiere el trabajo conjunto de múltiples partes interesadas: investigadores básicos, médicos, agencias reguladoras y pacientes.La prueba definitiva del valor del sistema consistirá en demostrar los beneficios medibles para los pacientes con diabetes y la mejora de los resultados funcionales para esta población vulnerable.

 

Comentario

En el artículo los autores reflexionan sobre el estado actual de las clasificaciones de RD, que se limitan a hacer una descripción de los hallazgos en retinografía, obviando las oportunidades que nos brindan las nuevas tecnologías, gran parte de ellas al alcance de la mayoría de los oftalmólogos en su práctica habitual.

En nuestro día a día tratamos pacientes con grado diferente de RD, y aunque con las clasificaciones que manejamos podemos indicar el tratamiento más adecuado en la mayoría de los casos, sin duda, también  nos guiamos por parámetros que no están incluídos en estas clasificaciones, como los hallazgos en OCT o los valores de la hemoglobina glicosilada. El desarrollo de una clasificación actualizada en la que se incluya el mayor número posible de variables, especialmente, si nos valemos de nuevos algoritmos asistidos para agilizar el proceso, es de suma importancia para optimizar el tratamiento de nuestros pacientes con diabetes.

 

Autores

Dra. María Dolores Morillo Rojas
F.E.A. Oftalmología
Hospital Universitario Virgen del Rocío

Dr. Javier Benítez-del-Castillo Sánchez
Responsable Departamento de Glaucoma
Hospital Universitario del S.A.S. de Jerez
Profesor Asociado de Oftalmología
Universidad de Cádiz

17 abril, 2021

Autores del artículo original

Sandoval HP, Serels C, Potvin R, Solomon KD. Cataract surgery after myopic laser in situ keratomileusis: objective analysis to determine best formula and keratometry to use. J Cataract Refract Surg. 2021 Apr 1; 47(4): 465-470.

 

Resumen inicial

Se trata de una revisión retrospectiva no aleatorizada de historias clínicas para determinar que fórmula y queratometría es más adecuada para calcular la potencia de la lente intraocular a implantar en ojos intervenidos previamente de LASIK miópico. Se incluyeron pacientes consecutivos sometidos a cirugía de cataratas después de LASIK miópico previo. La potencia de la lente intraocular (LIO) fue estimada con el calculador online de la Sociedad Estadounidense de Cirugía Refractiva y de Cataratas (ASCRS, American Society of Cataract and Refractive Surgery) empleando la queratometría anterior y se recalculó empleando la queratometría total [TK, total keratometry]). Se comparó el resultado obtenido con diferentes fórmulas y diferentes queratometrías, así como con la aberrometría intraoperatoria. Se analizaron 101 ojos (en 44 de los cuales se contaba con la TK). Cuando se empleó la TK, la fórmula de Wang-Koch-Maloney logró el mayor porcentaje de ojos en +0,5D y +1D (57% y 87%, respectivamente). Cuando emplearon la queratometría anterior la fórmula con mejores resultados fue la Barrett True-K (64% de ojos en +0,5D y 92% en +1D). El porcentaje de ojos en +0,5D y +1D fue esencialmente el mismo con la fórmula Haigis-L. Los resultados esperados en función de la aberrometría intraoperatoria no fueron significativamente diferentes a los obtenidos con la fórmula Barrett True-K.

 

Comentario

A medida que envejece la población, cada vez será mayor el número de pacientes sometidos a LASIK miópico que necesiten cirugía de catarata. Estos pacientes pueden suponer un reto ya que suelen tener expectativas muy altas respecto al resultado de dicha cirugía en lo referente a la independencia del uso de gafas. La mayoría de las fórmulas para calcular la potencia de la LIO suponen una relación de curvatura estándar entre la superficie corneal anterior y posterior, sin tener en cuenta que dicha relación se ve modificada por la cirugía refractiva. Por otro lado, tras la cirugía LASIK la córnea central se encuentra tallada en la zona óptica y su medida precisa puede ser difícil para algunos queratómetros. Como resultado, las fórmulas de cálculo de la potencia de la lente intraocular de uso común en ojos que se han sometido a una cirugía refractiva miópica previa subestiman la potencia de la LIO, lo que puede dar lugar a una hipermetropía postoperatoria no deseada. Las dos fuentes principales de errores de predicción en el cálculo de la potencia de la LIO después de la cirugía refractiva son los valores de queratometría alterados y el error en el cálculo de la posición estimada de la lente (ELP) mediante las fórmulas de potencia de la LIO de tercera y cuarta generación comúnmente utilizadas.

En un intento por mejorar los resultados en este grupo de pacientes, algunas fórmulas precisan información histórica (sobre la refracción previa a la cirugía refractiva) para caracterizar mejor la forma de la córnea no tratada, mientras que otras no la precisan. Otros métodos tratar de ajustar la relación corneal anterior-posterior, otros miden directamente la córnea operada mediante dispositivos Scheimpflug o de tomografía de coherencia óptica o bien se puede realizar una aberrometría intraoperatoria en el ojo afáquico o pseudofáquico.

El calculador online de la ASCRS es un recurso gratuito que proporciona la potencia de la LIO adecuada en ojos sometidos previamente a cirugía queratorrefractiva. Se debe elegir si la cirugía fue LASIK/PRK miópico, LASIK/PRK hipermetrópico, o queratotomía radial. Entre los datos que solicita se encuentran la refracción pre y posquirúrgica, mediciones biométricas (longitud axial, profundidad de cámara anterior, grosor del cristalino, blanco-blanco), la queratometría, la refracción objetivo y la constante A de la lente. El calculador utiliza varias fórmulas incorporadas en el software y termina proporcionando un valor de potencia de la LIO mínimo, máximo y medio.

Debido a que este método emplea modificaciones de la biometría tradicional por interferometría de coherencia parcial o ultrasónica y de las queratometrías, las asunciones matemáticas de estos métodos pueden estar sujetas a inexactitudes. En un intento por mejorar la precisión de los resultados, surgió la aberrometría intraoperatoria, que mide en tiempo real todo el  sistema refractivo ocular del ojo afáquico, teniendo en consideración el astigmatismo corneal anterior y posterior. El aberrómetro empleado en este trabajo está montado en el microscopio quirúrgico y toma 40 medidas en menos de 5 segundos, analizando los datos y proporcionando la potencia óptima de la LIO para dicho ojo, aunque este método no ha sustituido a los cálculos tradicionales de la LIO por ser una tecnología no muy extendida y por verse influida por factores quirúrgicos como el edema corneal, la colocación del blefarostato o las irregularidades de la superficie corneal.

En el presente estudio, las cuatro fórmulas evaluadas fueron la Wang-Koch-Maloney (WKM), la de Shammas, la Haigis-L y la Barret True-K. Para todas las fórmulas se emplearon los datos biométricos obtenidos con el biómetro LENSTAR LS 900. Con todas las fórmulas se realizaron los cálculos tanto con la queratometría simulada (la queratometría corneal anterior) como con la total (TK, obtenida del biómetro IOLMaster 700), excepto con la Barret True-K, ya que esta fórmula incorpora un algoritmo que considera el efecto de la queratometría posterior, por lo que la TK no fue valorada con esta fórmula, ya que hubiera supuesto tener en cuenta por duplicado el impacto de la curvatura corneal posterior. Se realizó una aberrometría intraoperatoria con el sistema ORA para comparar la potencia de la LIO proporcionada por el calculador y la sugerida por el aberrómetro. Debido a que la aberrometría intraoperatoria mide la potencia aparente de todo el ojo afáquico, sin atribuir ninguna potencia particular a la córnea, se podría pensar que tiene el potencial de mejorar los resultados. Sin embargo, las mediciones intraoperatorias se realizan con el ojo abierto, con la variabilidad asociada en la posición relativa de los componentes ópticos del ojo, y no se tienen en cuenta los efectos del tamaño de la pupila.

Los autores no encontraron diferencias estadísticamente significativas al usar la queratometría anterior o la total en ninguna de las fórmulas empleadas al comparar el porcentaje de ojos en +0,5D o +1D.

Una de las dificultades al comparar los resultados entre estudios es la variabilidad en la metodología entre los mismos. Los autores emplearon en este caso el test de McNemar, que parece ser el más adecuado para determinar si las diferencias en los resultados de varias fórmulas son estadísticamente significativas. 

Entre las limitaciones de este estudio se debe mencionar que en función de los datos preoperatorios disponibles, no se evaluaron todas las fórmulas de la página de la ASCRS. Por ejemplo, no se incluyeron las fórmulas específicas de Oculus Pentacam, la tomografía de coherencia óptica (RTVue o RTVue-XR, OptoVue, Inc.) y/o Galilei. Sería de interés un estudio más completo, que incluyese más fórmulas valoradas de manera estandarizada.  

Otro aspecto a tener en cuenta es que hasta la fecha las fórmulas consideran todos los resultados del LASIK miópico como similares. Sin embargo, el advenimiento de la cirugía refractiva optimizada por frente de onda ha alterado significativamente el patrón de ablación aplicado al ojo, y este cambio tiene consecuencias ópticas medibles. Parece justificado investigar si las fórmulas existentes deberían recalibrarse para patrones de ablación optimizados por frente de onda, aunque los datos históricos sobre la naturaleza del patrón de ablación empleado pueden ser difíciles de obtener.

 

Conclusiones

El uso de la TK en las fórmulas existentes en el calculador online de la ASCRS para ojos intervenidos previamente de LASIK miópico no pareció beneficioso. Es posible que dichas fórmulas deban optimizarse para su uso con la TK.

Los mejores resultados se obtuvieron con las fórmulas de Barrett True-K y Haigis-L utilizando la queratometría anterior.

El uso de la aberrometría intraoperatoria no supuso una mejora de los resultados.

 

Bibliografía

Li H, Nan L, Li J, Song H. Accuracy of intraocular lens power calculation formulae after laser refractive surgery in myopic eyes: A meta-analysis. Eye Vision 2020;7:37.

Menon PR, Shekhar M, Sankarananthan R, Agarwal Neha, Dhanya CA, Wijesinghe, HK. Comparative analysis of predictability and accuracy of American Society of Cataract and Refractive Surgery online calculator with Haigis-L formula in post-myopic laser-assisted in-situ keratomileusis refractive surgery eyes, Indian J OphthalmoL 2020;68:2985-2989.

Abulafia A, Hill WE, Wang L, Reitblat O, Koch DD. Intraocular lens power calculation in eyes after laser in situ keratomileusis or photorefractive keratectomy for myopia. Asia Pac J Ophthalmol 2017;6:332-338.

Chen X, Yuan F, Wu L. Meta-analysis of intraocular lens power calculation after laser refractive surgery in myopic eyes. J Cataract Refract Surg 2016;42:163-170.

Canto AP, Chhadva P, Cabot F, Galor A, Yoo SH, Vaddavalli PK, Culbertson WW. Comparison of IOL power calculation methods and intraoperative wavefront aberrometer in eyes after refractive surgery. J Refract Surg 2013;29(7):484-489.

 

Firma del Autor

Miguel Ángel Calvo Arrabal
Clínica Baviera. Madrid

 

 

17 marzo, 2021

Autores del artículo original

Effect of anti-inflammatory regimen on early postoperative inflammation after cataract surgery

Jesper H. Erichsen, MD, Julie L. Forman, MSc, PhD, Lars M. Holm, MD, PhD, Line Kessel, MD, PhD (J Cataract Refract Surg 2021; 47:323–330)

 

Resumen inicial

El objetivo del trabajo es investigar si un régimen de tratamiento con antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) y esteroides tópicos, utilizados para el control de la inflamación precoz post-cirugía de cataratas, puede ser superior a un protocolo que incluya solamente AINEs tópicos, o a un régimen postoperatorio “sin gotas” (inyección subtenoniana de corticoides de depósito al final de la cirugía). El diseño del estudio fue el de un ensayo aleatorio prospectivo con controles, con enmascaramiento en la fase de análisis estadístico.

Se aleatorizaron 470 ojos de 470 pacientes no diabéticos, con catarata senil y sin patología ocular añadida, asignándolos a 5 grupos de 94 pacientes cada uno, que recibieron 5 regímenes distintos de tratamiento. Completaron el estudio 456 pacientes, y de los 14 pacientes excluídos, 9 lo fueron por complicación operatoria.

Los medicamentos utilizados fueron: prednisolona tópica (“Pred”), ketorolaco tópico (“AINE”), y dexametasona subtenoniana (“Sin gotas”). El tratamiento tópico se inició en 2 de los 5 grupos 3 días antes de la cirugía (grupos “Pre”), y en otros dos desde el mismo día de la cirugía (grupos “Post”). Las gotas se pautaron 3 veces al día durante 3 semanas (y 3 días más en los grupos “Pre”).  Los grupos de tratamiento fueron: 1. Pre (Pred + AINE), que fue el grupo control.; 2. Post (Pred + AINE); 3. Pre (AINE); 4. Post (AINE); y 5. “Sin gotas”. El protocolo autorizaba a aplicar tratamientos adicionales en caso de necesidad.

Las variables del estudio, medidas al 3º día del postoperatorio, fueron a) la medición objetiva del flare del acuoso con un Laser Flare Meter (variable principal); b) la medición estandarizada de células en el acuoso (Tyndall); c) la presión intraocular (PIO), considerando un valor > 25 mmHg como HTO; y d) la agudeza visual. Se registraron todas las complicaciones postoperatorias encontradas en la visita del 3º día, y en especial si fue necesario aplicar tratamiento extra fuera de protocolo.  

Los resultados del estudio pusieron de manifiesto que: 1) entre los regímenes con medicación tópica, asociar esteroides a los AINEs, o empezar el tratamiento 3 días antes de la cirugía, no permitió conseguir niveles de flare más bajos; 2) al usar el régimen “sin gotas” los niveles de flare fueron más altos que en el grupo control; 3) todos los grupos obtuvieron agudezas visuales similares; y 4) no se vieron casos de HTO al 3º día, y aunque en todos los grupos se vio un descenso de la PIO, este descenso fue menor cuando se aplicaron esteroides por vía tópica.

 

 

Comentario

 En una época de procedimientos cada vez más seguros y con expectativas de los pacientes cada vez más altas, un elemento clave para conseguir el éxito en la cirugía de catarata es lograr un adecuado control de la inflamación postoperatoria, con un régimen de tratamiento que sea seguro y eficaz, y al mismo tiempo fácil de administrar y con buena tolerancia.

Estudios previos ya demostraron que los regímenes tópicos de corticoides, con o sin AINEs, son eficaces y seguros para tratar la inflamación. La potencia antiinflamatoria y la tolerancia local de los corticoides es mayor que la de los AINEs, pero éstos son superiores a aquellos para prevenir el edema macular quístico (EMQ). En cuanto a efectos secundarios, los corticoides tienen más riesgo de hipertensión ocular (HTO), infección o retardo en la cicatrización, mientras que los AINEs tienen mayor incidencia de complicaciones corneales (queratitis, y muy raramente, adelgazamiento o perforación corneal).

Por otra parte, la cirugía “sin gotas” (con corticoides subtenonianos) es una opción atractiva desde el punto de vista práctico cuando se tiene que tratar a pacientes añosos y con dificultades para aplicarse las gotas, aunque tiene el riesgo potencial de producir una HTO prolongada.

El diseño del estudio y el tamaño muestral le dan un gran valor a este trabajo. También, que tiene aportaciones originales como que: 1) se utilizó prednisolona, algo menos potente, pero con mayor penetración intraocular que la dexametasona empleada en estudios precedentes; 2) se comparó el régimen “sin gotas” con regímenes con AINEs +/- esteroides, mientras que estudios previos solamente lo habían comparado con esteroides en monoterapia.

Como limitaciones o comentarios habría que decir, sin embargo, que: 1) El estudio se limita al postoperatorio inmediato (3º día), y sus conclusiones no son extrapolables a resultados a más largo plazo. 2) Tampoco es extrapolable a pacientes diabéticos, cirugías complicadas o casos con patología ocular previa; y 3) Aunque los autores sugieren que, a la vista de sus resultados, y por simplicidad, el régimen de elección en casos no complicados podría ser la monoterapia con AINEs, el estudio no valora los resultados a 3 semanas, dato muy importante para un AINE frecuentemente mal tolerado como el kertorolaco.

Finalmente, como el objetivo principal de la cirugía es mejorar la visión, y para ello la prevención del EMQ es fundamental, podría ser una mala decisión desechar los corticoides tópicos o subtenonianos, si atendemos a las  conclusiones del estudio PREMED:

  1. en pacientes no diabéticos, la combinación de AINEs y esteroides es superior a la monoterapia, y resulta coste-efectiva, para prevenir el EMQ.
  2. en diabéticos, asociar corticoides subtenonianos a un régimen de AINEs y esteroides tópicos reduce el riesgo de EMQ, mientras que el bevacizumab no aporta ningún beneficio.

 

Conclusiones

Para reducir la inflamación postoperatoria precoz, en casos no complicados de cataratas sin comorbilidad, los regímenes de AINEs tópicos en monoterapia o con corticoides pueden ser igualmente eficaces, pero los protocolos “sin gotas” (con corticoides subtenonianos) tienen una menor eficacia. Iniciar el tratamiento tópico tres días antes de la cirugía no aportó ningún beneficio añadido.

 

Firma del Autor

Blas Mompeán Morales

5 marzo, 2021

Asaf Achiron MD Uri Elbaz MD Idan Hecht MD Oriel Spierer MD Adi Einan-Lifshitz MD Petteri Karesvuo MD Ilkka Laine BSc Raimo Tuuminen MD, PhD. Ophthalmology 2021; 128: 410-416

 

Resumen

La DMAE es una de las principales causas de visión en población de edad avanzada; aunque existen tratamientos eficaces para la forma neovascular (nDMAE), los tratamientos preventivos son escasos. Una de las opciones disponibles, es la incorporación de filtros de luz azul (FLA) en las LIO implantadas en la cirugía de cataratas. La luz azul de longitud de onda corta (400-460 nm) es potencialmente fototóxica para la retina, y la incorporación de un filtro que las neutralice en la LIO podría proporcionar una protección adicional con la nDMAE. Para valorar la eficacia de esta medida para prevenir la nDMAE los autores diseñan un estudio de cohortes retrospectivos, basado en un registro de cirugías de cataratas consecutivas realizadas entre septiembre de 2007 y septiembre de 2018 en la Unidad de Oftalmología del Hospital Central de Kymenlaakso. Todos los pacientes (≥50 años de edad) se someten a una cirugía de facoemulsificación sin incidentes y a la implantación en el saco de una LIO FLA (modelo SN60WF, AcrySof; Alcon Laboratories, Inc) o una LIO sin FLA (ZA9003 y ZCB00, Tecnis; Abbott Medical Optics, Johnson & Johnson Vision, Inc). El tipo de LIO se asigna a criterio del cirujano. Se excluyen los pacientes diagnosticados con nAMD dentro de los primeros 12 meses después de la cirugía de cataratas, para evitar el sesgo que supondría la presencia de una nDMAE no diagnosticada antes de la cirugía, así como aquellos que presentan nDMAE diagnosticada. La principal medida de resultado es la supervivencia libre de nDMAE. Las variables secundarias que se examinan son la mejor AV corregida (MAVC), el grosor macular central, el intervalo entre dosis de intravítreas, el número total de inyecciones en el año tras el diagnóstico y el momento de la última inyección. Se incluyen 11397 ojos de 11397 pacientes  que se habían sometido a cirugía de cataratas sin incidentes. El 62.5% son mujeres, la media de edad es 75,4 ± 8,3 años. En el 47.6% se implanta una LIO sin FLA y en el 52.4% con FLA. El tiempo medio de seguimiento es 52,7 ± 32,1 meses. La media de edad del grupo con FLA es ligeramente superior (p<0,001), y el tiempo de seguimiento también es mayor en este grupo (P <0,001). Entre los pacientes que desarrollan nDAME no hay diferencias significativas en ninguna de las variables secundarias entre los grupos.

 

Comentario

El estudio actual demuestra que en una cohorte amplia de sujetos representativos de la población general no se encuentran ventajas de las LIO FLA ni en la disminución de la incidencia de la nDMAE ni en su progresión. Tampoco hay diferencias en cuanto a los parámetros indicativos de gravedad de la nDMAE. La tecnología de la LIO con FLA surgió en la década de los 90 del siglo XX, cuando estudios in vitro demostraron el efecto fototóxico del espectro de luz azul en los fotorreceptores de la retina. El cristalino envejecido absorbe más luz en el espectro azul, por ello, la implantación de una LIO transparente podría aumentar la vulnerabilidad de las células del EPR.

Sin embargo, existen evidencias a favor de que las LIO transparentes también protegen del efecto deletéreo de la luz azul. Una revisión reciente de la Cochrane de los resultados de 51 ensayos clínicos aleatorizados en 17 países no encuentra evidencias acerca del beneficio de las LIO FLA para prevenir la nDMAE ni su progresión. El estudio analizado tiene la ventaja de ser una cohorte de tratamiento en condiciones reales, que adolece del sesgo de que la indicación de la LIO no es aleatoria, pero a cambio aporta datos de la práctica real.

A raiz de este artículo cabría plantearse si podemos extrapolar fácilmente el resultado de estudios in vitro a la práctica real, pues el comportamiento de los tejidos en el cuerpo humano es claramente diferente de cada una de sus células aisladas. Igualmente sería interesante realizar algún estudio similar en cuanto al efecto de los filtros para luz azul que se están popularizando para el uso de dispositivos electrónicos. 

 

Autores

Dra. María Dolores Morillo Rojas
F.E.A. Oftalmología
Hospital Universitario Virgen del Rocío

Dr. Javier Benítez-del-Castillo Sánchez
Responsable Departamento de Glaucoma
Hospital Universitario del S.A.S. de Jerez
Profesor Asociado de Oftalmología
Universidad de Cádiz

11 febrero, 2021

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5 febrero, 2021

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