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Categoría: Investigative Ophthalmology & Visual Science (IOVS): Miguel Cordero

5 noviembre, 2012

Resumen

El trabajo de Coburn y col estudia la influencia de la diabetes en el desarrollo y la promoción de las endoftalmitis bacterianas endógenas (EBE).
Se selecciona una muestra de ratones macho C57BL/6J a los que se induce una diabetes mediante la administración de estreptozocina intraperitoneal (100 mg/Kg) hasta lograr glucemias superiores a 300 mg/dL. Posteriormente se divide la muestra en tres grupos en función de la duración de dicha hiperglucemia (1, 3 y 5 meses), obteniendo para cada grupo un control emparejado.
Todos los grupos reciben un inóculo de 108 CFU de una cepa de Klebsiella pneumoniae (fenotipo hipermucoviscoso negativo) mediante administración intravenosa. A los 2 días del inóculo se evalúa la incidencia de EBE seleccionándose varios ojos al azar para su enucleación. Los ojos enucleados se homogenizan con PBS para determinar la actividad leucocitaria a través de la concentración de mieloperoxidasa (MPO) por ELISA. Aquellos con cultivo positivo se fijan para su estudio histológico con tinción hematoxilina-eosina y Gram. Una pequeña muestra al azar se selecciona para explorar la permeabilidad vascular retiniana mediante el protocolo del azul de Evans. Finalmente, a los 4 días se realiza una exploración de la función retiniana mediante electrorretinograma (ERG).
No se detectó ningún caso de EBE entre los ratones control y los diabéticos de un mes de evolución. Por el contrario, la incidencia de EBE se elevó al 22% entre los ratones diabéticos de 3 meses y al 27% entre aquellos con una duración de la hiperglucemia de 5 meses. No obstante, no se pudo demostrar una relación directa entre la EBE y la presencia de abscesos hepáticos (hallazgo frecuentemente descrito en seres humanos).
Respecto a la función retiniana, no se produjeron cambios en el registro ERG entre los ratones diabéticos de 1, 3 y 5 meses (quizás debido a la baja carga bacteriana detectada). Tampoco se demostró infiltración leucocitaria a través de la determinación de MPO. Finalmente, se confirmó una mayor permeabilidad vascular entre los ratones diabéticos de 3 y 5 meses respecto a los de un mes y los controles, correlacionándose este hallazgo con una mayor incidencia de EBE.

Comentario

El factor predisponente más frecuentemente descrito en las EBE es la diabetes. Aunque el mecanismo exacto de migración de las bacterias a lo largo de la barrera hematorretiniana (BHR) es desconocido, parece lógico suponer que la diabetes pueda facilitar el desarrollo de la endoftalmitis al alterar la permeabilidad de la BHR de forma dramática y muy precoz. Por otro lado, uno de los principales patógenos relacionados con las EBE en diabéticos es la K. pneumoniae. Para establecer el vínculo entre ambos procesos, los autores describen un modelo de EBE experimental en ratones con diabetes inducida por estreptozocina.
La diabetes es un factor de riesgo primario en el desarrollo de EBE a través del compromiso inmunitario que genera, pero también por sus efectos devastadores sobre la arquitectura intraocular, en particular por los cambios que se producen sobre la permeabilidad vascular (muerte de pericitos, engrosamiento de las membranas basales, oclusión de capilares…) y que conducen, en definitiva, a una ruptura de la BHR. En este trabajo se confirma la relación directa existente entre la duración de la hiperglucemia y el aumento de la permeabilidad vascular. Estos cambios microvasculares, añadidos al estado inmunosupresor generado por la propia enfermedad, parecen contribuir de forma significativa al desarrollo de la EBE aunque no se puede descartar el papel de la propia bacteria, que podría por sí misma y como otros patógenos, generar daño endotelial y aumento de la permeabilidad.

Conclusiones

Este trabajo presenta un sencillo modelo experimental de EBE que permite confirmar la correlación existente entre la duración de la diabetes (y por tanto de la hiperglucemia) y la incidencia de EBE causada por K. pneumoniae; al tiempo que explora los mecanismos fisiopatogénicos del proceso, íntimamente ligados al aumento de la permeabilidad de la BHR. Este modelo puede ser el origen de trabajos futuros donde se disequen en profundidad los cambios en el microambiente ocular causados por la diabetes y su relación con la EBE, un trastorno de consecuencias frecuentemente devastadoras para la visión.
AUTOR:
Raquel Salazar Méndez
Servicio Oftalmología, Hospital Jarrio, Asturias
2 octubre, 2012

Resumen

En este trabajo japonés se explora el efecto de la vitrectomía pars plana (VPP) sobre el perfil de secreción de factores relacionados con la angiogénesis en la retinopatía diabética proliferativa (RDP).
La muestra incluye un total de 38 ojos de 33 pacientes fáquicos con diagnóstico de RDP e indicación quirúrgica: desprendimiento de retina (DR) traccional con neovascularización activa y membranas fibrovasculares (MFV), hemorragia vítrea (HV) recurrente, rubeosis con HV y/o glaucoma neovascular refractario. La cirugía se realiza en dos pasos con objeto de limitar la reacción inflamatoria postquirúrgica y el riesgo de reproliferación; de tal forma que en un primer término se realiza una VPP con lensectomía y posteriormente se procede al implante secundario de la lente intraocular (LIO). Las muestras de aspirado vítreo no diluido (0.5-1.0 mL) se obtienen al inicio de la VPP y posteriormente dicho volumen se transfiere a unos tubos estériles para su centrifugado. Los sobrenadantes se dividen en pequeñas alícuotas y se conservan a -70ºC. En cada una de las muestras se analizan los niveles del factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF), la endostatina y la eritropoyetina mediante ELISA.
La VPP se realiza mediante sistema 20G. Tras la lensectomía se procede a realizar una vitrectomía extensa con liberación de la hialoides posterior, disección y delaminación cuidadosa de las MFV, panfotocoagulación retiniana hasta la ora serrata y en caso de DR traccional, tamponamiento con aire. Al término de la cirugía se realiza un agujero de unos 6 mm de diámetro en la cápsula anterior del cristalino para comunicar la cámara anterior con la vítrea y poder obtener así las muestras de humor vítreo durante el implante secundario de la LIO. El intervalo entre ambos procedimientos osciló entre 3 y 25 meses (media: 7 meses). Como control se obtuvieron muestras de humor vítreo de 32 pacientes sometidos a VPP por agujero macular idiopático y 12 pacientes con membrana epirretiniana idiopática.
La concentración media de VEGF fue significativamente mayor en los pacientes con RDP respecto a los controles, no demostrándose diferencias entre aquellos que habían recibido tratamiento láser previo a la VPP y los que no. En el momento del implante secundario, los niveles siguieron siendo más elevados en el primer grupo, si bien en 33/38 ojos se habían reducido respecto a los niveles previos a la VPP. No se pudo establecer correlación entre dichos niveles y la gravedad de la RDP según la escala ETDRS. Los hallazgos fueron similares en el caso de la eritropoyetina, mientras que no se demostraron diferencias significativas en las concentraciones de endostatina entre los casos y el grupo control. Los niveles de VEGF y eritropoyetina en humor vítreo se relacionaron de forma inversa con la duración del intervalo entre la VPP y el implante secundario, no evidenciándose relación alguna en el caso de la endostatina.

Comentario

La VPP representa en la actualidad un procedimiento muy usado en el tratamiento de la RDP. Si bien sus resultados parecen influidos por la extensión de la neovascularización, no existían hasta la fecha evidencias directas sobre el efecto de la cirugía en el perfil de secreción de factores pro y antiangiogénicos en la cavidad vítrea, cuyo disbalance parece clave en el origen de dicha neovascularización.
Los niveles de VEGF y endostatina (un potente inhibidor angiogénico derivado del colágeno tipo XVIII) parecen determinar los resultados quirúrgicos, y autores previos (Lee et al, 2010) han demostrado el aclaramiento acelerado del VEGF en ojos de conejo vitrectomizados. Sin embargo, hasta la publicación de este trabajo, no se disponía de información sobre el aclaramiento de dichos factores en el ojo humano.
La evidencia obtenida por los autores de que la VPP puede modificar el microambiente vítreo promocionando un estado más antiangiogénico, parece justificar la efectividad demostrada clínicamente de la vitrectomía en el tratamiento de la RDP.
La razón por la cual la VPP logra una reducción más rápida y efectiva de los niveles de VEGF y eritropoyetina (ambos proangiogénicos) frente a los de endostatina (antiangiogénico) no es conocida. Quizás la sustitución del gel vítreo por un medio más líquido facilite la difusión del oxígeno hacia las áreas isquémicas, reduciendo así los niveles de VEGF en dichas áreas. También la eliminación de las MFV, ricas en este factor, pueda contribuir en el proceso. Del mismo modo, se propone el beneficio de una teórica activación de los procesos fisiológicos de cicatrización, que promoverían a su vez la expresión de colágeno tipo XVIII en la interfase vitreorretiniana y así, de su producto, la endostatina.

Conclusiones

La evidencia del efecto modulador antiangiogénico de la VPP no hace más que confirmar las evidencias clínicas previas sobre su eficacia en el manejo de la RDP. Su capacidad para reducir los niveles de agentes proangiogénicos como el VEGF y la eritropoyetina de forma prolongada en el tiempo podría apoyar la indicación precoz de vitrectomías en detrimento de otros procedimientos, como la administración repetida de fármacos antiangiogénicos.
AUTOR:
Raquel Salazar Méndez
Servicio Oftalmología, Hospital Jarrio, Asturias
3 septiembre, 2012

Resumen

Este trabajo experimental, de un grupo de investigadores de la Universidad de Hong Kong, trata de indagar en los potenciales efectos anti-inflamatorios de un pigmento esencial, la luteína, con conocidas acciones anti-oxidativas y anti-apoptóticas, tan “de moda” por sus efectos beneficiosos en múltiples enfermedades retinianas y especialmente la degeneración macular asociada a la edad (DMAE).
Para ello se analizó el efecto de la luteína sobre las células de Müller, que como ya sabemos juegan un papel fundamental como fuente de citoquinas pro-inflamatorias en los procesos de inflamación retiniana secundarios a isquemia, en un modelo experimental en ratón (cepa C57BL/6N, sólo individuos machos) de isquemia retiniana. Para evaluar con mayor profundidad dichos efectos en una población de células de Müller más homogénea, se seleccionó una línea celular de células de Müller en rata (rMC-1) para, en estudio in-vitro, someterla a clorhidro de cobalto, un agente conocido que induce daños similares a la hipoxia en dichas células por alteración en la expresión de genes y proteínas similares a aquellos sobre los que actúa la hipoxia.
De esta forma, en el modelo experimental se indujo la isquemia retiniana unilateral mediante obstrucción del flujo carotídeo. Para ello, en el ratón previamente anestesiado, se introdujo un monofilamento 8-0 de Nylon, recubierto por una capa de polisiloxano, en la carótida interna derecha a través de la carótida externa derecha. Las carótidas común y externa derecha fueron ligadas para evitar anastomosis entre la oftálmica y la carótida externa derecha. Para saber si la inserción se colocaba en su sitio, se monitorizó el flujo del territorio cerebral medio por ECO-doppler. Se mantuvo la isquemia durante 2 horas seguida de 22 horas de reperfusión, durante los cuales se administraron luteína (0.2 mg/Kg) o vehículo (dimetil-sulfóxido al 10%). A todos los animales se les efectuó un electroretinograma (Flash-ERG), seguido de enucleación para análisis histológico de las muestras y determinación de la activación fibrilar glial por proteínas acídicas (GFAP).
En el caso del modelo in-vitro, el efecto de la luteína sobre las células de Müller se efectuó mediante análisis por Western-Blot de los niveles de interleuquina 1b (IL-1b), ciclooxigenasa 2 (Cox-2), factor de necrosis tumoral alpha (TNF-α), y factor nuclear NF-kappa-B (NF-jB).
El tratamiento con luteína en el modelo experimental minimizó el deterioro típico producido por la isquemia en el ERG y reflejado por el ratio onda b/onda a y por los potenciales oscilatorios, así como inhibió la estimulación de GFAP secundaria al daño isquémico. Estos cambios no se observaron en los animales en los que se administró vehículo.
Además, en el estudio in-vitro, se observó una reducción en los niveles de NF-jB, IL-1b, and Cox-2, aunque no así de TNF-α tras el daño hipóxico.

Comentario

La luteína es un hidroxicarotenoide abundante en en vegetales de hoja verde oscura como la espinaca y la col. El hombre no puede sintetizarla y por lo tanto necesita adquirirla a través de la dieta. Es un pigmento tremendamente eficaz para la absorción de luz azul de alta energía y ejerce un efecto protector, frente a la fototoxicidad y el daño oxidativo, sobre la mácula y los fotorreceptores. Son varios los trabajos que demuestran los efectos protectores de la luteína (y otros pigmentos como la zeaxantina) en el contexto de una posible DMAE. De hecho, muchos pacientes con DMAE reciben suplementos dietéticos ricos en luteína por sus potenciales efectos beneficiosos sobre la retina y la visión. Pero además, la luteína ha demostrado efectos neuroprotectores en diversos modelos experimentales incluídos la uveítis inducida por endotoxina o la diabetes inducida por estreptozotocina.
Este trabajo trata de indagar en los potenciales efectos antiinflamatorios de la luteína, poniendo de relieve que puede jugar un importante papel por esta vía. Como ya sabemos, y pese a que la etiología exacta de la DMAE se desconoce, parece que en su etiopatogénesis la inflamación juega un papel capital, sobre todo en etapas tempranas. Esto viene avalado no sólo por numerosos trabajos experimentales sino por el hecho de la puesta en marcha de numerosos ensayos clínicos en los que se están probando la eficacia de fármacos inmunosupresores (como el adalimumab), más o menos selectivos en su acción, en el tratamiento de la DMAE. Por eso, la relevancia de este trabajo es mayor aún si cabe. Muchos estamos convencidos de las enormes posibilidades de la terapia antiinflamatoria en la DMAE (sobre todo en fases iniciales) que podría estar completada, con una acción sinérgica, por algunos suplementos nutricionales como la luteína.

Conclusiones

La luteína puede ejercer un papel aún más relevante en la prevención y tratamiento de las enfermedades retinianas. Sus acciones a diversos niveles (neuroprotectora, antioxidante, fotoprotectora y antiinflamatoria) pueden resultar decisivas para, sola o en compañía de otros agentes, tratar de frenar dichas enfermedades.
Autor:
Miguel Cordero Coma.
16 agosto, 2012

Resumen

Este trabajo de la Universidad de Nottingham pretende demostrar la naturaleza multipotencial de las células estromales del limbo y la córnea periférica (CELCP), de acuerdo con los criterios de la International Society for Cellular Therapy’s (ISCT’s).
Para ello se procesan los anillos corneales resultantes tras la trepanación de la córnea central, eliminando las capas epiteliales y endoteliales. El estroma se digiere enzimáticamente, se filtra y centrifuga, y la masa celular se transfiere a 7 mL de medio de cultivo M199 con suero bovino fetal, L-glutamina, anfotericina B y gentamicina. Cada 2 días se renueva el medio durante 9 ciclos y la suspensión celular final se divide en tres alícuotas para cultivo, citometría de flujo (CF) y análisis genético.
Las muestras de CF se exponen a los anticuerpos dirigidos frente a marcadores mesenquimales (CD13, CD29, CD44, CD73, CD90…), hematopoyéticos (CD11b, CD34, CD133/2…) y citoqueratinas, entre otros. Se analiza, así mismo, la capacidad de estas células para diferenciarse hacia adipocitos, osteoblastos y condroblastos. Para ello se emplean tinciones selectivas (Oil Red O, Alizarin Red y Alcian Blue, respectivamente), así como PCR cuantitativa, reconociendo en este caso genes específicos relacionados con la adipogénesis (como la sintasa de ácidos grasos), de la osteogénesis (como la proteína morfogenética 4 o BMP-4), de la condrogénesis (como el agrecano) y marcadores de queratocitos (como la aldehído deshidrogenasa o ALDH).
Como modelo validado de stem cell mesenquimal (SCM) se emplean aquellas procedentes de hígado fetal humano (SCMhf).
Las CELCP expresan originalmente marcadores de queratocitos como CD34, queratán sulfato y ALDH, no obstante, a lo largo de los sucesivos ciclos muestran un claro descenso en la expresión de CD34. En cada uno de ellos y de acuerdo con los criterios de la ISCT’s, las células son adherentes y morfológicamente indistinguibles de las SCMhf. De acuerdo también con dichos criterios, el estudio de CF confirma que ≥95% de las células expresan CD73, CD90 y CD105 (todos marcadores mesenquimales), mientras que son CD11b, CD19, CD34, CD45 y HLA-DR negativas, siendo la intensidad de dichos marcadores similar a la observada en las SCMhf. Sólo dos marcadores se expresan de forma diferencial entre ambas estirpes: CD106 aparece en ≤2% de las CELCP frente a ≥2% de las SCMhf; mientras que CD271, ausente en las CELCP, se presenta en el 6,5% de las SCMhf.
Respecto al análisis genético, en ambos tipos de células se demuestra la regulación positiva de los genes relacionados con la adipogénesis tras la adecuada estimulación. Lo mismo sucede con BMP-4 y agrecano, tras la estimulación osteogénica y condrogénica, respectivamente.

Comentario

En condiciones fisiológicas, los queratocitos son células quiescentes, siendo su principal misión asegurar la transparencia corneal, manteniendo organizadas las lamelas de colágeno y los proteoglicanos. En respuesta a diversos estímulos y noxas se activan, perdiendo la expresión de sus marcadores característicos y adoptando, de forma reversible, fenotipos fibroblásticos y miofibroblásticos.
Dado el origen embrionario del estroma corneal en la cresta neural, no parece sorprendente que sus células hayan demostrado en diferentes trabajos su capacidad para expresar tanto marcadores mesenquimales como hematopoyéticos, lo que sugiere, al menos, un cierto grado de multipotencialidad que hasta la fecha no se había podido demostrar fehacientemente. La ausencia de marcadores específicos de SCM ha dificultado el trabajo experimental, hasta la publicación en el año 2006 de los criterios mínimos de la ISCT’s para poder definir una SCM como tal: adherencia plástica, positividad para CD73, CD90 y CD105 en ≥95% de las células pero negatividad para CD11b, CD14, CD19, CD79α, CD34, CD45 y HLA-DR (≤2%); así como capacidad para realizar adipogénesis, osteogénesis y condrogénesis bajo el estímulo adecuado.
Las CELCP cultivadas muestran una pérdida progresiva de la expresión de CD34, marcador característico de los queratocitos límbicos en estado quiescente; pueden diferenciarse hacia osteoblastos, adipocitos y condroblastos y presentan además, una morfología indistinguible de las SCMhf. La mínima heterogeneidad descrita entre los marcadores de ambas células (CD271) podría ser la base y causa de las diferentes subpoblaciones celulares resultantes.

Conclusiones

Hasta la publicación de este artículo, los queratocitos no se habían caracterizado como SCM, pese a ciertos hallazgos previos que hacían sospechar este posible origen. De acuerdo con los resultados de este interesante trabajo experimental, las CELCP cumplen los criterios de multipotencialidad, no sólo a través de las siempre controvertidas evidencias histopatológicas sino también a través de las irrefutables evidencias del análisis genético, que confirman su capacidad de diferenciación adipogénica, osteogénica y sobre todo, condrogénica. El estroma límbico representa el origen de una nueva fuente de SCM y por tanto, de nuevas opciones terapéuticas.

Autora:
Raquel Salazar Méndez
2 julio, 2012

Resumen

En este trabajo se analiza la reproductibilidad de diversos marcadores proteicos en la lágrima de pacientes con síndrome de ojo seco (SOS), así como la relación existente entre dichos marcadores y la severidad del cuadro clínico.
Se trata de un estudio prospectivo realizado en dos centros de Estados Unidos, sobre una muestra de 120 pacientes que se dividen en 4 grupos: grupo control (sujetos asintomáticos), grupo 1 (SOS leve), 2 (SOS moderado) y 3 (SOS severo). La estratificación clínica se realiza de acuerdo con los resultados de las escalas OSDI (Ocular Surface Disease Index) y NEI-VF-Q25 (National Eye Institute Visual Functioning Questionnaires), así como con los hallazgos clínicos (tinción corneal, tiempo de rotura de la película lagrimal, test Schirmer…). Se toma una muestra de la película lagrimal en tubo capilar después del test de Schirmer y antes de la tinción con fluoresceína, analizándose en cada muestra 43 marcadores mediante inmunoensayo. Tanto los cuestionarios como la exploración y la toma de muestra se repiten entre 6 y 8 días después de la primera visita y se analiza la reproductibilidad de cada marcador entre visitas e intraindividual usando el coeficiente de correlación intraclase (CCI).
Excluyendo los casos con volumen insuficiente de la muestra, se analizan un total de 80 pacientes con SOS y 22 sujetos asintomáticos. El análisis de los marcadores revela niveles detectables de 31 de los 43 estudiados en más del 75% de las muestras, siendo el CCI >0.60 en la mayoría. La IL-6, IL-18, así como la IgA, IgM, apolipoproteínas y α1antitripsina (componentes mayores del plasma), muestran los menores CCI. Para la mayoría de los marcadores, los niveles son consistentes entre las sucesivas visitas y entre un ojo y el contralateral, lo que asegura la reproductibilidad de las técnicas empleadas. En el análisis entre los marcadores y la gravedad del cuadro (síntomas y signos), las mejores y más consistentes correlaciones se describen con IL-1Ra (antagonista del receptor de IL-1) y, en menor grado, con IL-8, siendo el coeficiente de correlación parcial ≥0.40. De este modo, los niveles de IL-1Ra son 4.4 veces mayores en el grupo 3 en comparación con el grupo 1, y los niveles de IL-8, 2 veces mayores en la misma comparativa.

Comentario

La etiología del SOS es multifactorial. En los últimos años se está avanzando de forma muy notable en el conocimiento de la patogenia y de los mecanismos subyacentes en esta prevalente patología. Sólo la identificación de dichos mecanismos permitirá diseñar un tratamiento más efectivo y eficiente para los numerosos pacientes afectados. No obstante, son muchos los problemas y los escollos que se encuentran los investigadores en su camino: el diagnóstico está basado en los síntomas, si bien no existe un gold standard, la correlación entre los síntomas y los signos es muy pobre y, sobre todo, existe una gran heterogeneidad entre los pacientes, que dificulta el estudio comparativo. Pero, además, son numerosas y diversas las técnicas empleadas (citometría de flujo, PCR, inmunoensayo…) así como las muestras y los sustratos de dichos estudios (células epiteliales, lágrimas, suero…).
La identificación de marcadores biológicos en la lágrima de pacientes afectados por ésta y otras patologías de la superficie ocular representa un método a priori objetivo y accesible. Aunque se han estudiado muchos, ningún estudio ha analizado la reproductibilidad de los mismos. Este trabajo reconoce una buena correlación entre los signos y los síntomas del SOS y dos marcadores proteicos, IL-1Ra e IL-8. El primero es un inhibidor específico de la actividad de la IL-1, producido por tejidos inflamados, en el caso de la superficie ocular, fundamentalmente por las capas más superficiales del epitelio corneal. Por su parte, la IL-8 es una citoquina proinflamatoria y quimiotáctica, producida por numerosas estirpes celulares y que, a diferencia de IL-1Ra, aumentaría la respuesta inflamatoria, favoreciendo el daño epitelial corneal.

Conclusiones

Aunque sólo 2 de los 43 marcadores estudiados mostraron una correlación con el SOS, ambos (IL-1Ra y, en menor medida, IL-8) demostraron una buena reproductibilidad y correspondencia, no sólo con los signos sino también con la severidad sintomatológica del cuadro. Este hallazgo los perfila, a la espera de nuevas evidencias, como dos biomarcadores potenciales en el diagnóstico del SOS y quizás, en un futuro, como dianas terapéuticas.
1 junio, 2012

Resumen

Este trabajo japonés analiza de forma simultánea los niveles de 27 citoquinas en suero y humor vítreo (HV) de 15 pacientes con uveítis sarcoidea (US) y 5 pacientes control con membrana epirretiniana (MER) idiopática. Además, se estudia la influencia de dichas citoquinas en la severidad del edema macular quístico (EMQ).
Las muestras de HV se obtienen mediante vitrectomía en seco vía pars plana 25G. Cada muestra se divide en 5 microtubos: 200 μL para PCR, 200 μL para análisis de citoquinas y 100 μL para cultivo. Se realiza PCR cualitativa y cuantitativa real-time para identificar en las muestras vítreas ADN genómico de virus herpéticos así como de otros patógenos comunes (toxoplasma, treponema, candida, chlamydia, propionibacterium…). El análisis de citoquinas se lleva a cabo mediante un sistema Multiplex-ELISA que incluye 27 citoquinas: interleucina 1b (IL-1b), antagonista del receptor de IL-1 (IL-1ra), IL-2, IL-4, IL-5, IL-6, IL-7, IL-8, IL-9, IL-10, IL-12, IL-13, IL-15, IL-17, eotaxina, factor de crecimiento básico de fibroblastos (bFGF), factor estimulante de colonias de granulocitos (G-CSF), factor estimulante de colonias de granulocitos-macrófagos (GM-CSF) interferón gamma (IFNγ), proteína 10 (IP-10), proteína quimiotáctica de monocitos 1 (MCP-1), proteína inflamatoria de macrófagos (MIP-1α y MIP-1β), factor de crecimiento derivado de plaquetas BB (PDGF-BB), RANTES, factor de necrosis tumoral alfa (TNFα) y factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF). Un mes después de la cirugía se realizó tomografía de coherencia óptica de domino espectral (3D-OCT) y se dividió a los pacientes con US en dos grupos en función del grosor macular: grupo 1 (EMQ leve a moderado) si el grosor macular era ≤359.5 micras y grupo 2 (EMQ severo) si el grosor era >359.5 micras.
Varias citoquinas (PDGF-BB, IL-1ra, IL-5, IL-6, IL-8, IL-9, IL-10, IL-12, G-CSF, IFNγ, IP-10, MCP-1α, MIP-1β, RANTES, TFNα y VEGF) mostraron niveles muy elevados en el HV de los pacientes con US, en comparación con las muestras del grupo control. No obstante, salvo en el caso de IP-10, las diferencias en las muestras séricas de ambos grupos no fueron significativas para el resto de citoquinas estudiadas.
Respecto al EMQ, los niveles de la mayoría de las citoquinas se mostraron elevados en el grupo 1, especialmente IL-1ra, IL-2, IL-4, IL-8, IFNγ, IP-10, MCP-1 y RANTES. En el grupo 2 por su parte, se elevaron los niveles de otras citoquinas: PDGF-BB, IL-12, IL-13, bFGF, G-CSF y VEGF.

Comentario

La afectación ocular en la sarcoidosis es frecuente (30-60% de los pacientes) siendo la uveítis su forma más habitual de presentación. Con frecuencia la US puede resultar en una pérdida visual grave, bien por el desarrollo de cataratas, opacidades vítreas, EMQ o MER, entre otras complicaciones. Los resultados de este trabajo confirman otras evidencias experimentales previas obtenidas en otros tejidos y muestras como el lavado broncoalveolar: los pacientes con US muestran niveles elevados en HV de diversas citoquinas relacionadas con la respuesta celular T helper 1 (Th-1). Como novedad, se determina el perfil de citoquinas en pacientes con afectación severa y avanzada del polo posterior. En estos pacientes sólo parecen elevarse selectivamente aquellas citoquinas relacionadas con el aumento de la permeabilidad vascular como VEGF y PDGF, mientras que el resto de citoquinas proinflamatorias e incluso proangiogénicas como el TNFα, están sometidas a una regulación negativa. Esta evidencia parece contradecir las teorías clásicas basadas en la supuesta rotura de la barrera hematorretiniana, en cuyo caso se elevarían todas las citoquinas. Por otro lado, demostraría la capacidad para mantener el balance entre factores pro y antiangiogénicos aun cuando el EMQ ya se ha establecido. Como curiosidad, sólo IP-10 aparece elevada en HV y suero en los pacientes con US. Se trata de una citoquina segregada por monocitos y macrófagos estimulados por IFNγ, responsable de la migración de linfocitos T. Aunque su producción parece ser local, los niveles séricos podrían reflejar el estado clínico de la US.

Conclusiones

Este trabajo constituye una evidencia más sobre los mecanismos implicados en la patogenia de la siempre compleja US y un nuevo empujón para la investigación básica y clínica. La evidencia de los altos niveles de citoquinas proinflamatorias en el HV de los pacientes con US podría justificar la realización precoz de vitrectomías para suprimir la inflamación local y prevenir las complicaciones ulteriores.

Autora:
Raquel Salazar Méndez
3 mayo, 2012

Resumen

Este trabajo, elaborado por investigadores del Schepens Eye Research Institute de Harvard y de la Universidad de Oslo, explora por primera vez la influencia del tamaño y la localización de la biopsia conjuntival en la capacidad proliferativa del cultivo de células epiteliales conjuntivales.
Se realiza una excisión conjuntival a las 6 y 12 horas en la conjuntiva de ratas macho, dividiendo cada muestra en seis piezas: fórnix superior e inferior, conjuntiva bulbar superior e inferior y conjuntiva palpebral o tarsal superior e inferior. Cada una de las piezas se divide en fragmentos de menor tamaño, obteniéndose un total de 36 explantes por cada animal. Cada uno de éstos se cultiva a 37º en un medio RPMI 1640 suplementado con suero bovino fetal, L-glutamina y antibiótico, durante 8 días. Para cada uno de los explantes se analiza el crecimiento de los cultivos mediante el software ImageJ acoplado al microscopio de fluorescencia, relacionando dicho crecimiento con el tamaño del explante. Por su parte, la capacidad de expansión clonal de las células epiteliales se exploró mediante la eficiencia de formación de colonias (colony-forming efficiency o CFE), definiendo la colonia como un grupo de ocho o más células contiguas. Finalmente, se realizó una inmunohistoquímica (IHQ) para determinar la presencia de células indiferenciadas con alto índice de proliferación, empleando para ello anticuerpos frente a p63 y PCNA (proliferating cell nuclear antigen).
Al cabo de 8 días, los cultivos procedentes del fórnix superior e inferior mostraron un mayor tamaño con respecto a aquellos procedentes de otras localizaciones. El tamaño del explante se correlacionó positivamente con el tamaño final del cultivo, independientemente de su procedencia anatómica. No obstante, aunque los explantes más grandes mostraron un mayor tamaño, la tasa de crecimiento del cultivo fue proporcionalmente mayor y por tanto, más efectiva, en los más pequeños. Respecto al CFE, el mayor porcentaje (3.6%) se observó en las células procedentes del fórnix superior, mientras que el fórnix inferior presentó una baja proliferación clonal. Finalmente, el tamaño del explante se correlacionó positivamente tanto con el porcentaje de células p63+ como PCNA+.

Comentario

Son muchos los avances conseguidos en los últimos años en materia de reconstrucción de la superficie ocular. Quizás uno de los más importantes haya sido lograr aislar, cultivar y expandir las células epiteliales conjuntivales, así como emplear con éxito estos tejidos en diferentes patologías. La principal ventaja de la expansión ex vivo de células conjuntivales frente al autoinjerto radica en limitar el daño sobre el tejido donante, especialmente cuando el defecto a cubrir es muy extenso. Son muchas las variables que parecen afectar al fenotipo de estas células (tiempo, medio de cultivo…) y como demuestra este trabajo, también parece influir el tamaño y la procedencia de la biopsia conjuntival. Respecto al tamaño, no existen hasta la fecha estudios comparativos, si bien parece lógico afirmar que lo ideal sería obtener el menor número de células necesarias para el cultivo, a fin de limitar el daño sobre la conjuntiva donante, tanto más si se plantean sucesivas intervenciones. En cuanto al origen de las stem cells conjuntivales, la controversia es aún mayor. Aunque se han propuesto numerosas localizaciones (limbo, conjuntiva bulbar y palpebral, unión mucocutánea…), los trabajos más recientes como el de Harun (Human Cell, 2011), parecen confirmar la localización de dichas células en el fórnix conjuntival.
Quizás el principal beneficio del uso de explantes para la expansión ex vivo sea que las stem cells permanecen en su microambiente, donde las células vecinas, los fenómenos de interacción intercelular y la propia matrix extracelular (MEC), parecen jugar un papel esencial en la función de estas singulares células. Es posible que la mayor capacidad de crecimiento de los explantes procedentes del fórnix se deba a la diferente composición de la MEC entre unas zonas y otras de la conjuntiva. Del mismo modo, quizás el tamaño del explante influya en la capacidad de crecimiento debido a la diferente cantidad de factores estimulantes e inhibidores del crecimiento presentes en la MEC de cada muestra.
Pese a que los explantes pequeños muestran un crecimiento proporcionalmente mayor que los grandes y, por tanto, un mayor número de divisiones celulares al cabo de los 8 días de cultivo, presentan un menor porcentaje de células p63+/PCNA+ (marcadores de alta proliferación celular) en la IHQ. Los autores justifican este hallazgo aparentemente contradictorio asumiendo que el mayor número de divisiones permitiría a las células de estos explantes alcanzar antes la senescencia, volviéndose p63-/PCNA-.

Conclusiones

Los explantes obtenidos del fórnix conjuntival parecen mostrar el mayor rendimiento en cultivo, sugiriéndose como el origen óptimo de las biopsias conjuntivales. Por otro lado, el uso de explantes pequeños resultaría más efectivo para la expansión ex vivo en comparación con aquellos de mayor tamaño, lo que reduciría a su vez el daño sobre el tejido donante.

Autora:
Raquel Salazar Méndez
2 abril, 2012

Resumen

En este excelente estudio experimental que incluye autores de diversas procedencias y nacionalidades, entre ellos a la Dra Margarita Calonge de Valladolid, se trata de investigar la patogénesis del síndrome de ojo seco tratando de esclarecer el posible papel etiológico de los autoanticuerpos.
Para ello, se utiliza un modelo de ojo seco en dos cepas distintas de ratón que son expuestas a un “stress de desecación”. Este modelo de ojo seco, previamente descrito consistiría, de un modo sucinto, en la inyección de escopolamina subcutánea, humedad ambiental de menos de un 40% y un flujo de aire constante y mantenido. Asimismo se obtuvieron individuos de las mismas cepas (controles) que no recibieron este “stress de desecación” y fueron mantenidos en condiciones ambientales de en torno a un 70% de humedad con ausencia de ventilación forzada.
Se obtuvieron muestras de RNAtotal de la córnea, conjuntiva y glándula lagrimal de los ratones control (en el día 0) así como de los ratones sometidos al stress (a días 5 y 10 tras inicio del modelo). Asimismo se obtuvieron muestras de sangre (en este caso tras tres semanas de stress en el grupo tratado) y de IgGs purificadas de ambos grupos mediante punción cardiaca. En estas muestras, se efectuó un western-blot para evidenciar la presencia de autoanticuerpos. Finalmente, se trasfundió la sangre obtenida de ambos grupos a individuos sanos de las mismas cepas, sin ningún tipo de tratamiento previo, mediante punción peritoneal así como las IgGs purificadas. Los individuos receptores de la sangre y de las IgGs fueron sacrificados a los tres días tras la recolección de muestras de lágrimas y de tejidos de la superficie ocular. Para determinar si la activación del complemento podría tener importancia en la etiopatogénesis del ojo seco inducido por la transfusión de sangre o IgGs, se le inyectó factor de veneno de cobra (un potente inhibidor del complemento) a algunos de los individuos de estudio. En los individuos sometidos a stress se detectaron (mediante western-blot) niveles elevados de anticuerpos frente a la calicreína 13, que no se evidenciaron en los controles. Los individuos receptores de sangre o IgGs purificadas desarrollaron enfermedad de la superficie ocular (con marcada inflamación, destrucción tisular, infiltración neutrofílica, y presencia de citoquinas y quimioquinas proinflamatorias con destrucción de goblet cells) dependiente del complemento. Estos cambios no se observaron en los receptores del suero control. Funcionalmente, la inhibición del complemento limitó de forma significativa la aparición de enfermedad en los individuos recipientes de sangre/IgGs que recibieron el factor de veneno de cobra. En definitiva, este trabajo pone de manifiesto por primera vez el papel patogénico, y dependiente de la activación por el complemento, de autoanticuerpos específicos de ojo seco en el desarrollo de esta enfermedad, sugiriendo que su depósito en la superficie ocular contribuye de forma decisiva a la inmunopatogénesis mediada por células T de esta enfermedad.

Comentario

Pese a que el síndrome de ojo seco es una enfermedad tremendamente prevalente e invalidante poco se conoce respecto a su etiología. Se han descrito los efectos clínicos, así como los mecanismos, muchos de ellos inmunológicos (que originan una infiltración inflamatoria con incremento de citoquinas y quimioquinas proinflamatorias), que los determinan, sin embargo poco se sabe del origen de dichos mecanismos. Durante años se ha enfatizado el papel de los linfocitos T CD4+ en dicha patogénesis, de tal forma que una mezcla de stress ambiental y/o microbiológico propicios unidos a determinados factores predisponentes podría iniciar una cascada inmunológica que potenciase la autoinmunidad frente a determinados autoantígenos presentes en la unidad de función lagrimal (que comprendería la córnea, conjuntiva, glándulas lagrimales y glandulas de meibomio). De esta forma, determinadas células presentadoras de antígeno a nivel de la superficie ocular, y que han interaccionado con autoantígenos allí presentes, provocarían una expansión clonal de linfocitos frente a antígenos de la anteriormente mencionada unidad de función lagrimal. En esta línea se han implicado no sólo los linfocitos T-helper sino a otros linfocitos T como los Th17.
El papel de los linfocitos B, implicados en la patogénesis del ojo seco, ya sea como células presentadoras de antígeno, como secretoras de citoquinas, y/o como células plasmáticas secretoras de autoanticuerpos ha sido, sin embargo, menos estudiado y/o evidenciado. En este trabajo se demuestra el papel de los autoanticuerpos en la inmunopatogénesis del ojo seco experimental y, por vez primera, la posibilidad de transferencia de esta autoinmunidad, de su dependencia de la activación del complemento, y de su potencial efecto sinérgico con otros mecanismos (como los T-helper o Th17 inducidos) para la producción de esta enfermedad.

Conclusiones

La formación de autoanticuerpos específicos frente a los tejidos afectos por el síndrome de ojo seco puede ser un mecanismo iniciador y/o potenciador de esta enfermedad. Esto puede resultar crucial en los ulteriores estudios que traten de descifrar su patogénesis e implementar el tratamiento de dicha enfermedad.
1 marzo, 2012

Resumen

En este trabajo de un grupo de investigadores vinculados a Bausch & Lomb, se trata de investigar, a través de la determinación de citoquinas proinflamatorias y metaloproteinasas de la matriz (MMPs) obtenidas de la tira de un test de Schirmer, la correlación entre diversos test de detección de ojo seco y dicha concentración de factores proinflamatorios. Los test elegidos para ese posterior análisis de correlación fueron el test de Schirmer, el tiempo de ruptura de la película lagrimal (BUT), la osmolaridad de la lágrima y el índice de afectación de la superficie ocular (OSDI). De esta forma, se seleccionaron 30 voluntarios sanos a los que se les efectuaron todos los test de detección de ojo seco anteriormente citados. De las tiras de Schirmer utilizadas se extrajeron las correspondientes proteínas y se determinaron las concentraciones de 5 citoquinas proinflamatorias (IL1α, IL1β, IL6, IL8, TNFα), así como de 5 MMPs (1, 2, 7, 9, 10) utilizando la técnica de esferas múltiples (multiplex bead). Al aplicar el test de correlación de Spearman, el test de Schirmer y la osmolaridad de la lágrima correlacionaban con el incremento de factores pro-inflamatorios en los citados sujetos de estudio, pero no así el BUT ni el OSDI. En definitiva, el test de Schirmer y el de la osmolaridad lagrimal parecen tener más relevancia para el oftalmólogo a la hora de diagnosticar un ojo seco que el OSDI o el BUT, reflejando no sólo el déficit de producción acuosa sino también los cambios inflamatorios que dicho déficit acarrea.

Comentario

La incorporación de test de detección múltiple (todos los “multiarray” en los que incluiríamos el “multiplex bead” aquí descrito) al estudio de la superficie ocular ha permitido, respecto a las técnicas de ELISA tradicionales, el estudio de muchos más elementos (dentro de la proteómica) simultáneamente y a partir de muestras significativamente más pequeñas, manteniendo al mismo tiempo (como en este caso con el “multianalyte profiling assay system” de Luminex) una muy buena correlación con las determinaciones individuales del clásico ELISA. En definitiva, ha supuesto un considerable avance en el conocimiento de los mecanismos asociados al daño de la superficie ocular, en este caso en los pacientes con ojo seco. De esta forma se han descrito numerosas citoquinas, quimioquinas y MMPs asociadas a la enfermedad de la superficie ocular, incluyendo el ojo seco.
Otra de las novedades que aporta este trabajo es la forma de recoger las muestras (a partir de las tiras de Schirmer), que realmente es significativamente novedosa y aparentemente sencilla, respecto a otras técnicas tradicionales como el tubo capilar. El componente inflamatorio en el síndrome de ojo seco se ha plasmado en numerosos artículos científicos en los últimos años. Sin embargo, poco se conoce de la correlación entre los test diagnósticos de ojo seco de los que dispone el oftalmólogo clínico, y la existencia de ese componente inflamatorio en mayor o menor grado. La importancia de este trabajo reside en ese cariz traslacional que aporta al tratar de determinar cuáles de dichos test pueden poner de relieve con mayor exactitud dicho componente inflamatorio.

Conclusiones

Los diversos test diagnósticos del ojo seco pueden poner de relieve, directa o indirectamente, otros mecanismos implicados en la patogenia del daño a la superficie ocular que se observa en estos pacientes. El test de Schirmer y el de la osmolaridad lagrimal pueden ser de utilidad para reflejar el componente inflamatorio asociado al déficit de producción acuosa.
5 febrero, 2012

Resumen

Este artículo firmado por el grupo del doctor Stephen Foster (de Cambridge, Ma, USA) trata de indagar en el perfil citoquínico de la inflamación conjuntival de pacientes con penfigoide ocular cicatricial (POC). Se evalúa, de forma retrospectiva, la presencia de varias citoquinas (IL-1, IL-6, IL-12, IL-13 e IL-17) tradicionalmente implicadas en procesos inflamatorios intra y extraoculares, en la conjuntiva de 5 individuos con diagnóstico (confirmado mediante biopsia conjuntival compatible) de POC. Dichos hallazgos se contrastaron con aquellos observados en 6 individuos sanos en los que se obtuvo una biopsia conjuntival al tiempo de ser intervenidos de cataratas. En los casos incluidos, se estableció como criterio necesario la positividad de la biopsia mediante inmunofluorescencia directa (IFD), o mediante la técnica de inmunoperoxidasa asociada al complejo avidita-biotina (el conocido como ABC), en aquellos pacientes en los que la IFD no era concluyente. En todos los casos, la enfermedad estaba activa en el momento de la biopsia, y el grado de afectación era severo (III según la escala de Foster) en 4/5, mientras que el paciente restante tenía un grado de afectación moderado (II en la escala de Foster). El examen de las muestras para la valoración de tinción celular con los anticuerpos frente a las citoquinas estudiadas fue realizado por dos investigadores independientes según una escala semicuantitativa creada para la ocasión (0-3+) en la que 0 expresaba la tinción de menos de 5 células por campo y 3+ la tinción de más de 50 células por campo. En el grupo de controles no se detectó tinción destacable para ninguna de las citoquinas a estudio. Sin embargo, todas las muestras correspondientes a pacientes con POC evidenciaron una tinción evaluada como 2+ o superior para IL-17 en epitelio, estroma y vasos de la conjuntiva analizada. La presencia de gran cantidad de IL-12 fue también evidenciada en 4/5 muestras de pacientes con POC. También se evidenció una presencia notable de IL-6 en el estroma conjuntival de los pacientes con POC En el caso del resto de las citoquinas estudiadas, sólo IL-13 se encontró sobreexpresada en la conjuntiva de uno de los pacientes incluídos.
En definitiva, y tras la pertinente comparación de expresiones citoquínicas, se observó una clara diferencia en la expresión de IL-6 en el estroma (sobreexpresada en los pacientes con POC), y de IL-17 e IL-12 en el epitelio y estroma (ambas elevadas en los pacientes con POC).

Comentario

Los pacientes con POC constituyen una verdadera odisea diagnóstica (por su escasa prevalencia, que muchas veces hace que no la incluyamos en el diagnóstico diferencial), pero sobre todo terapéutica, debido a que la respuesta a los tratamientos tópicos es limitada, de tal forma que en muchos de los casos es necesario un tratamiento sistémico inmunosupresor. Estos tratamientos, muchas veces utilizados de forma empírica, no están exentos de numerosos efectos secundarios y contraindicaciones absolutas o relativas (especialmente la referente a la elevada edad de muchos de estos pacientes). En la práctica clínica diaria, me encuentro en numerosas ocasiones con el problema de tener que poner tratamientos inmunosupresores a pacientes con edades elevadas POCs avanzados, y diversas patologías concomitantes que dificultan la decisión y ensombrecen el pronóstico.
En este contexto, y a la par de lo que está ocurriendo en otras enfermedades inmunomediadas, se está avanzando enormemente en el conocimiento de la fisiopatología del POC, poniendo de relieve los mecanismos de génesis y perpetuación de la enfermedad a través de diversas moléculas como el factor de necrosis tumoral-alpha (TNF-α), u otras citoquinas (como en este caso la IL-17), que se convierten en posibles dianas terapeúticas gracias a la aparición de fármacos que las inhiben específicamente (algunos ya disponibles comercialmente como los anti-TNF-α, otros en fases avanzadas de ensayo como los anti-IL17). La utilización de estas dianas entraña numerosas ventajas teóricas y posiblemente convertirá el manejo de estos pacientes en una verdadera terapia a medida.

Conclusiones

Pese a tratarse de un estudio con claras limitaciones (retrospectivo, escaso número de pacientes y de controles), este trabajo sobre el perfil local de expresión citoquínico, apunta nuevos horizontes en el manejo de los siempre difíciles pacientes con POC. Son necesarios más estudios que refuten estos hallazgos en trabajos prospectivos con mayor número de pacientes.
AUTOR:
Miguel Cordero Coma.
2 febrero, 2012

Resumen

Este trabajo firmado por investigadores de la Universidad de Tübingen (Alemania), trata de aportar nuevas e interesantes opciones substitutivas del humor vítreo en aquellos pacientes intervenidos de vitrectomía. Para ello analizan diversos biopolímeros de hidrogel compuestos por ácido hialurónico, y ensamblados mediante dos formas de cross-linking (lumínica mediante UV, o química mediante ADH). Los diversos productos obtenidos fueron analizados en función de su índice refractivo, sus propiedades reológicas, su índice de degradación (midiendo el ácido hialurónico libre tras un determinado tiempo), así como su biocompatibilidad (tanto in-vivo como in-vitro). El análisis in-vitro de la biocompatibilidad de los biopolímeros se efectuó mediante su aplicación sobre cultivos de células del epitelio pigmentario retiniano (EPR) y posterior medida de la viabilidad celular y de la citotoxicidad. El análisis in-vivo de dicha biocompatibilidad se realizó mediante la inyección de dichos biopolímeros en ojos de conejos vitrectomizados, con posteriores medidas de electrofisiología e histología de las células retinianas de los conejos inyectados. Todos los compuestos de hidrogel biosintetizados resultaron transparentes y con un índice de refracción similar al humor vítreo humano. Las medidas de sus propiedades reológicas demostraron una suficiente viscosidad y elasticidad para su uso intraocular en humanos. Por lo que se refiere a la degradación, ésta fue mínima tras un mes de estudio. Finalmente, y por lo que se refiere a la biocompatibilidad, los hidrogeles obtenidos mediante ADH/cross-linking produjeron citotoxicidad leve sobre las células de EPR que no fue observada con los hidrogeles de UV/cross-linking. In vivo, el hidrogel UV/cross-linking demostró un excelente perfil de degradación y de biocompatibilidad (los hidrogeles de ADH/cross-linking no fueron analizados en este apartado.
En definitiva los biopolímeros basados en ácido hialurónico ensamblado mediante UV/cross-linking parecen una prometedora opción como substitutos vítreos en pacientes vitrectomizados.

Comentario

Desde que Machemer realizase la primera vitrectomía (pars plana) en 1970, se iniciaron nuevos campos de investigación destinados a mejorar la técnica y resultados de esta cirugía que no ha hecho sino convertirse y consolidarse en uno de los principales avances de la oftalmología moderna. Uno de estos campos ha sido el de encontrar un sustituto ideal para el humor vítreo extraído, que habría de cumplir con una serie de requisitos como la transparencia óptica, la alta viscosidad y estabilidad y, por supuesto, una excelente biocompatibilidad dado que estará en contacto directo con un tejido tan exquisitamente sensible como es la retina. Hasta ahora se han probado diversos sustitutos como el aire, los gases expansibles o el aceite de silicona, pero su aplicación clínica es limitada por su tendencia a la emulsificación, las reacciones inflamatorias, y la hipertensión ocular/glaucoma secundarios.Además, todos estos sustitutos vítreos tienen en común su naturaleza hidrofóbica y, derivada de ella, la imposibilidad de un relleno completo efectivo de la cavidad vítrea, que secundariamente facilita la acumulación, en el espacio no rellenado, de factores de crecimiento, que a menudo inducen reproliferación y redesprendimiento de la retina aposicionada (especialmente en su parte inferior). Los nuevos aceites de silicona, más pesados, no resuelven este problema sino que lo trasladan a la parte superior (es decir, la no rellenada). Los principales problemas históricos de los sustitutos vítreos hidrofílicos poliméricos han sido la estabilidad a medio-largo plazo y la dificultad para su inyección intraocular en agujas de pequeño calibre. El interés de un sustituto vítreo a partir del ácido hialurónico se basa en que éste es uno de los principales componentes del vítreo original con excelentes propiedades reológicas. Sin embargo, la forma nativa de este material no es utilizable debido a que se degrada muy rápidamente y a que tiene tendencia a elevar patológicamente la presión intraocular. El avance que supone este estudio se basa en que el hidrogel obtenido demuestra una gran estabilidad y, en principio, resulta una más que prometedora opción para sustituir el vítreo original.

Conclusiones

Interesante apuesta por nuevas opciones de sustituto vítreo post-vitrectomía. Los resultados de esta cirugía así como la viabilidad anatómica y funcional de las retinas sometidas a dicha intervención, se puede ver muy favorecida por estas nuevas alternativas.
2 enero, 2012

Resumen

En este trabajo italiano firmado por investigadores de diversas universidades, se trata de poner de relieve la dificultad diagnóstica mediante la exploración funduscópica, incluso por expertos neuro-oftalmólogos, de un hallazgo aparentemente sencillo de determinar como es el edema de disco óptico (EDO). Así, mediante un estudio de corte observacional, incluyendo pacientes con EDO (74) y pacientes con pseudoedema de diversas causas (48), y utilizando un cuestionario en el que se incluían los 10 principales hallazgos asociados al EDO, se pretende determinar la precisión, sensibilidad y especificidad de la exploración funduscópica para el diagnóstico de EDO.

 

Como principales signos asociados a EDO se incluyeron:

  1. ​​​1. Borramiento de bordes papilares.
  1. 2. Elevación o desplazamiento anterior de la cabeza del nervio óptico sobre la superficie retinianan.
  1. 3. Llenado de la excavación fisiológica del disco.
  1. 4. Pliegues en retina o coroides.
  1. 5. Inflamación peripapilar de la capa de fibras nerviosas.

 

Hasta aquí los signos mecánicos, a los que se asociarían otros 5 signos vasculares:

  1. 6. Congestión, con aumento de tamaño y tortuosidad de vasos peripapilares.
  1. 7. Exudación peripapilar (dura o blanda)
  1. 8. Hemorragias peripapilares.
  1. 9. Hiperhemia de la cabeza del nervio.
  1. 10.Pulso venoso evidente.

 

La precisión, sensibilidad y especificidad de todas las posibles combinaciones de signos se calcularon mediante un sistema de cálculo probabilístico de algoritmos frecuentemente usado para resolver problemas de clasificación y regresión llamado SVM. Pues bien, de todos estos signos, el que individualmente presenta una mayor precisión diagnóstica de EDO es, según este trabajo, la inflamación de la capa de fibras nerviosas (0.92). La mejor combinación de 4 signos, considerando que a partir de la presencia de más de 4 las posibilidades de error diagnóstico eran ya muy pequeñas, fue la de inflamación + hemorragias + elevación + congestión (precisión de 0.93, sensibilidad del 0.95, especificidad 0.89). La presencia de pliegues coroideos o retinianos se demostró patognomónica de EDO (100% sensibilidad), aunque presenta una baja frecuencia de aparición (23%).

 

Comentario

El diagnóstico de EDO mediante examen funduscópico resulta muchas veces una verdadera odisea incluso para el oftalmólogo más avezado y experimentado. Determinadas variaciones fisiológicas en la morfología del disco óptico, así como otras alteraciones benignas, tales como drusas o fibras de mielina pueden simular un EDO y constituyen el “cajón de sastre” de lo que se ha denominado pseudopapiledema. Los signos clínicos asociados a EDO y determinados por la interrupción del flujo axoplásmico, tardan en aparecer en fases iniciales del EDO, y a veces también se asocian a algunas formas de pseudopapiledema. Es más, los pacientes con EDOs incipientes pueden presentar síntomas iniciales compartidos con algunas formas de pseudopapiledema (por ejemplo el oscurecimiento transitorio de la visión que se observa también en pacientes con drusas del nervio óptico). De ahí que una correcta evaluación inicial de estos pacientes sea determinante a la hora de decidir estudios ulteriores costosos y/o cruentos para confirmar el diagnóstico y la etiología del cuadro evaluado.

 

Recientemente tuve la suerte de asistir a una estupenda charla sobre la importancia del OCT en la evaluación de las patologías del disco óptico a cargo de la Dra Rebolleda del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Son ingentes las posibilidades diagnósticas que nos brinda esta tecnología para el diagnóstico diferencial edema/pseudoedema, sin embargo no es más que un instrumento diagnóstico fútil en manos de quien no sabe lo que buscar ni tiene criterios para discernir o incluso ponderar los hallazgos que evidencia. El buen oftalmólogo debe conocer estos signos clínicos asociados a EDO y, gracias a trabajos como este, ponderar su valor para, a la hora de evaluar al paciente en cuestión, establecer un algoritmo de probabilidades (cuando menos mental) que determine racionalmente la conducta a seguir.

 

Conclusiones

Los signos clínicos asociados a EDO deben ser conocidos por todo oftalmólogo. Dentro de estos signos existen varios especialmente relevantes, que nos pueden decantar de forma crítica el diagnóstico diferencial. Este trabajo arroja luz sobre un diagnóstico diferencial difícil pero necesario.

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