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Obstrucción congénita de la vía lacrimal

Descripción/definición

¿Qué es la obstrucción congénita de la vía lagrimal?

Las lágrimas se producen en las glándulas lagrimales que se sitúan en el ángulo supero-externo de la órbita. Esta producción es constante durante todo el día y sirve para mantener lubricada la córnea y la superficie ocular. Aproximadamente un 70% de los recién nacidos nacen con una obstrucción de la vía lagrimal en uno o ambos ojos. Este porcentaje aumenta en niños prematuros.

Anatomía de la vía lagrimal

Las lágrimas producidas en la glándula lagrimal son drenadas a la nariz a través de la vía lagrimal. Esta vía comienza en los puntos lagrimales que son dos pequeños orificios situados en la parte interna de ambos párpados ( superior e inferior). Desde allí, la lágrima pasa a través de unos pequeños conductos denominados canalículos ( superior e inferior) al canalículo común que, a su vez, desemboca en el saco lagrimal situado en el ángulo interno del ojo. Desde el saco lagrimal, la lágrima pasa a la nariz a través de unconducto situado en el interior de los huesos nasales y que se denomina conducto nasolagrimal, hasta desembocar en el meato inferior de la fosa nasal.

¿Cómo funciona la vía lagrimal?

Con cada parpadeo, la lágrima es empujada hacia los puntos lagrimales y por un efecto de vacío hacia el saco lagrimal. Posteriormente, la lágrima se dirige hacia la nariz a través del conducto nasolagrimal. Cuando la vía lagrimal está obstruida, la lágrima no puede avanzar y queda retenida en el ojo, provocando que rebose sobre el párpado y caiga sobre la mejilla. Esta misma lágrima retenida puede, además, sobreinfectarse originando conjuntivitis. En las obstrucciones congénitas de la vía lagrimal, la obstrucción del conducto nasolagrimal suele estar provocada por una membrana que, en condiciones normales, desaparece a los pocos días del nacimiento pero que, en estos casos, persiste hasta meses después de haber nacido.

Síntomas

¿Cuáles son los síntomas de la obstrucción de la vía lagrimal en niños?

El síntoma fundamental es el lagrimeo excesivo que puede acompañarse de secreción ( legañas), ojo rojo e incluso aparición de un pequeño bulto en el ángulo interno del ojo a la altura del saco lagrimal y que se denomina mucocele.

Diagnóstico

¿Cómo se diagnostica la obstrucción de la vía lagrimal en niños?

La exploración es relativamente sencilla y consiste en instilar un colirio con un colorante en el ojo y en una exploración del ojo con una linterna con luz azul. De esta manera, el oftalmólogo puede comprobar si la lágrima ha quedado retenida en el ojo.

¿Debe consultarse con un oftalmólogo en caso de que un niño presente lagrimeo excesivo?

Las obstrucciones congénitas de la vía lagrimal no son un problema serio. Sin embargo, cuando un niño presenta un lagrimeo excesivo debe ser remitido a un especialista para ser explorado pues hay otras causas de lagrimeo diferentes a la obstrucción congénita de la vía lagrimal y que deben ser descartadas en una exploración oftalmológica adecuada.

Tratamiento

¿Cómo se tratan las obstrucciones de la vía lagrimal en niños?

Normalmente, el oftalmólogo suele indicar un tratamiento inicial que es el masaje del saco lagrimal. Este consiste en presionar el ángulo interno del ojo para provocar un aumento de presión en el interior del saco lagrimal que haga que se rompa la membrana que obstruye la salida del conducto nasolagrimal. Si el niño no mejora, debe realizarse un sondaje de la vía lagrimal que consiste en introducir una sonda de metal con punta roma por uno de los puntos lagrimales, hasta llegar a la fosa nasal intentando romper la membrana que obstruye el conducto nasolagrimal en su porción final. Esta técnica suele realizarse bajo anestesia general y el niño suele ser dado de alta en el mismo día de la intervención. En caso de que no responda a este tratamiento puede ser preciso colocar un tubo de silicona desde los puntos lagrimales a la nariz, que se retira al cabo de unos meses. En otras ocasiones, puede ser necesario luxar el cornete inferior o dilatar el conducto nasolagrimal con un catéter hinchable.

Riegos y complicaciones de la intervención

Normalmente, no suelen existir complicaciones importantes salvo una leve inflamación palpebral que se resuelve espontáneamente en unos días. El sangrado o la infección son muy infrecuentes. La complicación más habitual es que el conducto nasolagrimal pueda volver a cerrarse por la formación de tejido fibroso, lo cual requeriría una nueva intervención.

¿Es efectivo el tratamiento?

Esta técnica es efectiva en la mayoría de los casos, con una disminución importante del lagrimeo y con desaparición de las legañas.

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